El fútbol juvenil argentino volvió a meterse en las instancias decisivas de un certamen continental, aunque esta vez el cierre dejó ese gusto amargo tan difícil de tragar. En la gran final de los Juegos Suramericanos, la Selección argentina Sub-19 dirigida por Diego Placente no pudo marcar diferencias en los noventa minutos reglamentarios, igualó 0 a 0 frente al combinado de Paraguay y terminó cayendo por 5 a 4 en una dramática definición por penales disputada en el estadio Marcelo Bielsa.
Desde el arranque del partido se notó la postura de la Albiceleste, que salió a adueñarse de la pelota y a manejar los tiempos del encuentro con paciencia y buen pie. Durante la primera mitad, el conjunto nacional construyó las opciones más claras de peligro, asociándose por las bandas y buscando romper el bloque defensivo guaraní. Sin embargo, la falta de puntería en la estocada final y un par de intervenciones clave del arquero rival impidieron que el dominio futbolístico se tradujera en ventaja en el marcador.
En la segunda parte el trámite se volvió mucho más parejo y trabado, como suele ocurrir en este tipo de finales donde nadie regala un solo metro. La Selección paraguaya ajustó las marcas en el mediocampo, se adelantó en el campo y empezó a explotar el juego directo para poner en aprietos al fondo argentino. El encuentro se transformó en un ida y vuelta electrizante, de dientes apretados, donde ambos representativos tuvieron chances de ganarlo antes del silbato final, pero la falta de contundencia mantuvo el cero inamovible hasta el cierre.
Con el tiempo reglamentario agotado y la paridad absoluta en el juego, la presea dorada tuvo que resolverse desde la tanda de penales. La efectividad fue la gran protagonista de los primeros ejecutantes, que mostraron temple y categoría para enviar la pelota al fondo de la red. La balanza terminó inclinándose a favor del elenco guaraní cuando el remate de Mauro Coronel se fue desviado, dejándole la mesa servida a Paraguay para liquidar la serie, sellar el 5 a 4 definitivo y festejar la obtención del campeonato.
Pese a la frustración lógica por quedarse en la puerta del título, el saldo para el representativo nacional deja aspectos valiosos para destacar. El proceso formativo que encabeza Diego Placente sigue sumando rodaje internacional, competitividad y minutos de calidad en juveniles que son el futuro cercano del fútbol argentino. La medalla de plata premia un torneo sólido, donde el equipo demostró pasajes de muy buen juego colectivo, carácter para afrontar partidos decisivos y el compromiso de vestir la camiseta argentina en la alta competencia regional.