Uruguay no tiene nada que reprocharse. Lo buscó por todos lados, hizo figura absoluta al arquero Mohammed Al Owais, pero terminó empatando 1-1 con Arabia Saudita en el debut del Mundial 2026. Una primera mitad muy dura, trabada y donde comenzaron abajo en el marcador. Y en el complemento la historia fue muy distinta: fue un dominio absoluto de los de Marcelo Bielsa, que lo empataron y estuvieron muy cerca de ganarlo.
El clima estaba puesto desde mucho antes del pitazo inicial: estadio prácticamente lleno, una mayoría celeste que pintó las tribunas -cerca del 70% era público uruguayo-, mucho latino empujando por Uruguay y, en una esquina, un puñado de hinchas saudíes que no paró de alentar en toda la tarde en el Miami Stadium. En la cancha, el equipo de Marcelo Bielsa salió con la intención de hacerse dueño del partido.
Maxi Araújo avisó con un remate desde afuera del área y, con Bentancur y Ugarte como eje, la Celeste manejó la pelota. Pero el dominio no siempre fue sinónimo de peligro. Uruguay tenía la posesión, empujaba, buscaba espacios, aunque Arabia Saudita se cerraba bien y obligaba a jugar lejos del arco de Al-Owais.
La primera gran chance uruguaya llegó recién a los 29 minutos, cuando Federico Viñas ganó en el área chica y Al-Owais respondió con una atajada enorme. Arabia, que esperaba su momento, ya había avisado con un remate lejano de Salem Al Dawsari, su jugador más claro, y volvió a aparecer sobre el cierre del primer tiempo.
Primero Muslera salvó a Uruguay con una gran intervención dentro del área, pero poco después, otra vez tras un tiro de esquina, el arquero dio rebote y Al-Amri lo aprovechó para poner el 1-0 saudí. La Celeste intentó reaccionar enseguida, con otro cabezazo de Viñas y una nueva respuesta firme de Al-Owais, pero se fue al descanso con una sensación incómoda.
Bielsa entendió que algo tenía que cambiar y movió el banco apenas arrancó el segundo tiempo: Agustín Canobbio entró por Darwin Núñez y Juan Manuel Sanabria reemplazó a Matías Viña, de flojo primer tiempo. Con esos retoques, Uruguay dejó atrás el 4-4-2 inicial y pasó a jugar 4-2-3-1, con Federico Viñas como único delantero, Canobbio abierto por derecha y Sanabria instalado como lateral izquierdo.
Y la reacción fue inmediata: a los 46 minutos, Viñas se anticipó con un gran cabezazo y obligó otra vez a Al-Owais a responder. Apenas después, el delantero volvió a ganar de arriba con un salto potente y su intento se fue muy cerca del caño derecho. La Celeste empezó a empujar con más decisión, aunque también reclamó fuerte una roja que nunca llegó tras un planchazo de Al Harbi a Canobbio que el VAR no mandó a revisar.
Pero la más clara de todas, hasta ese momento, apareció a los 60', cuando Manuel Ugarte sacó un derechazo desde afuera del área que hizo contener la respiración a todo el estadio: Al-Owais alcanzó apenas a rozarla y la pelota terminó estrellándose contra el palo derecho. Fue el momento que más cerca dejó a la Celeste del empate, el aviso más fuerte de un equipo que ya presionaba con todo, en busca de un empate que ya merecía.
Los minutos pasaban y parecía que a La Celeste se le escaba el partido, hasta que llegó el minuto 80: Maxi Araújo capturó un rebote del arquero saudí, le pegó con mucha violencia y la mandó a guardar. Fue un verdadero grito de desahogo, ya que el tiempo pasaba y, poco a poco, Uruguay se quedaba sin piernas. Parecía que se quedaba sin nada, pero no. Luego de tanto buscarlo, obtuvo su más que merecido premio.
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Los hinchas de Uruguay colmaron el estadio (EFE/ Alberto Boal).
Al-Amri definiendo tras el rebote de Muslera (EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH).