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Economía laboral

Argentina perdió más de 30 mil empresas empleadoras desde 2023

La cantidad de empresas con trabajadores registrados cayó 6% desde noviembre de 2023 y acumula 27 meses consecutivos de retroceso.

Argentina perdió más de 30 mil empresas empleadoras desde 2023

La cantidad de empresas que generan empleo registrado en Argentina continúa en descenso. En mayo de 2026 se contabilizaron 477.463 empleadores con personal registrado, 16.422 menos que un año antes.

El dato marca una caída interanual del 3,3% y representa el vigésimo séptimo mes consecutivo de retroceso. Si se toma como referencia noviembre de 2023, desaparecieron 30.385 empresas empleadoras, equivalente al 6% del total.

La pérdida de puestos de trabajo también fue significativa. En ese mismo período, el empleo asalariado privado registrado cayó en 241.176 puestos, una baja del 3,8%.

Ambos indicadores están relacionados, pero muestran problemas diferentes. Cuando una empresa reduce personal puede volver a contratar si la actividad mejora. En cambio, cuando deja de existir, desaparece también la estructura que generaba esos puestos de trabajo.

Los sectores productivos más afectados reflejan el impacto de la menor actividad y del debilitamiento del consumo. La industria manufacturera perdió el 5,5% de sus empresas empleadoras en un año, mientras que el comercio registró una caída del 4,4%.

En términos absolutos, el comercio concentró la mayor pérdida, con 6.490 empresas menos. La industria, por su parte, perdió 2.639 empleadores. También hubo retrocesos en el agro, la construcción y distintas ramas de servicios.

La situación se repite en buena parte del país, aunque con distinta intensidad. Entre las provincias con mayores descensos aparecen La Rioja, Misiones y Tierra del Fuego. Buenos Aires, Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe concentraron las mayores bajas en cantidad de empresas.

El escenario también ayuda a entender por qué las modificaciones laborales no alcanzan por sí solas para revertir la pérdida de empleo. Reducir costos asociados a la contratación o al despido puede modificar las decisiones de las empresas, pero no resuelve otros problemas que afectan directamente su funcionamiento.

El acceso al crédito, el costo financiero, la presión impositiva, la energía, la logística y el nivel de consumo son algunos de los factores que condicionan la actividad. Una empresa necesita principalmente vender para sostener su estructura y ampliar su plantilla.

Otro fenómeno que acompaña esta situación es el crecimiento del trabajo independiente. En el último año se incorporaron decenas de miles de monotributistas, aunque una parte puede responder a trabajadores que dejaron una relación laboral formal para comenzar a facturar por sus servicios.

Esto no necesariamente implica una creación genuina de nuevas empresas o puestos de trabajo. En algunos casos, representa un cambio en la forma de contratación.

Para los empleadores que continúan activos, el escenario también obliga a revisar costos, estructura y situación laboral antes de que una eventual caída de ingresos genere problemas mayores. La regularización de trabajadores y la planificación de posibles ajustes pueden evitar que una dificultad económica termine convirtiéndose en un conflicto más costoso.

El dato central, sin embargo, sigue siendo otro: el empleo formal depende de empresas capaces de sostenerse en el tiempo.

Si la cantidad de empleadores continúa disminuyendo, será difícil que el mercado laboral pueda recuperar de manera sostenida los puestos perdidos. Por eso, además de observar cuántos trabajadores ingresan o salen del sistema, resulta clave seguir la evolución de las empresas que generan esos empleos.

En Argentina, cada empresa que desaparece no significa solamente un empleador menos. También implica menos capacidad productiva y menos posibilidades de generar nuevos puestos de trabajo cuando la economía vuelva a crecer.

 


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