El Gobierno nacional estableció un nuevo esquema para el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que llevará el piso salarial a $383.800 desde septiembre de 2026 y llegará a $437.000 en abril de 2027.
La medida generó el rechazo de la CGT Salta, que consideró insuficiente el incremento y advirtió sobre la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.
Martín Guaymás, secretario gremial de la central obrera salteña, cuestionó el nuevo monto y sostuvo que un ingreso inferior a los $400 mil resulta insuficiente para afrontar los gastos cotidianos.
“Un salario que no llega a $400 mil no le alcanza a nadie”, afirmó el dirigente al referirse a la nueva escala salarial.
El esquema fue definido por el Gobierno luego de que representantes sindicales y empresarios no alcanzaran un acuerdo en el Consejo del Salario. A partir de septiembre, el salario mínimo será de $383.800 para quienes cumplen la jornada legal completa y tendrá aumentos progresivos durante los próximos meses.
Desde Salta, Guaymás planteó que el monto fijado no refleja, según su análisis, el verdadero costo de los productos y servicios que necesitan las familias.
El dirigente también apuntó contra la política económica del Gobierno de Javier Milei y cuestionó el impacto que tienen los aumentos de precios sobre los trabajadores. “Cuando un trabajador va a gastar en insumos básicos que necesita su familia, los aumentos son superiores”, sostuvo.
Para la CGT Salta, la discusión no se limita al salario mínimo. La central considera que las decisiones del Gobierno nacional también tienen impacto sobre las negociaciones paritarias de los distintos sectores.
En ese sentido, Guaymás cuestionó las restricciones que, según sostuvo, enfrentan los trabajadores y los sindicatos al momento de discutir mejoras salariales. También marcó una contradicción entre el discurso oficial sobre el libre mercado y la situación de las paritarias.
El escenario laboral, además, aparece como otro de los puntos de preocupación para la central obrera. Guaymás reconoció que existe temor entre los trabajadores frente a posibles despidos, una situación que, según explicó, dificulta las movilizaciones y las medidas de protesta.
“Es difícil salir a la calle después de la reforma laboral. Los trabajadores tienen miedo de ser despedidos”, expresó.
Mientras tanto, la CGT Salta analiza los próximos pasos frente a la política salarial del Gobierno nacional. El nuevo salario mínimo vuelve a poner en el centro de la discusión el poder adquisitivo, el costo de vida y la situación de los trabajadores.
Con los gremios negociando sus respectivas paritarias, la definición del nuevo piso salarial suma tensión al debate laboral y económico, tanto a nivel nacional como en Salta.