El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró USD 291 millones este martes, la mayor adquisición diaria desde julio, y elevó a más de USD 15.200 millones el total de divisas incorporadas en lo que va de 2026. Con este resultado, superó el objetivo anual de USD 10.000 millones previsto en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En octubre, la autoridad monetaria ya acumuló compras por USD 632 millones, por encima de los USD 473 millones registrados durante septiembre. Las reservas internacionales brutas, en tanto, aumentaron USD 138 millones en la jornada y cerraron en USD 49.839 millones.
El ritmo de compras mostró una recuperación después de varios meses de desaceleración. En agosto, el Central había adquirido USD 768 millones, mientras que en julio sumó USD 2.162 millones. Los mayores registros del año se produjeron en abril y mayo, con USD 2.769 millones y USD 2.596 millones, respectivamente.
La continuidad de esta tendencia dependerá, en parte, de la disponibilidad de dólares provenientes de sectores como la energía y la minería, además de las emisiones de deuda de empresas y provincias. Sin el ingreso estacional de la cosecha gruesa, la oferta de divisas será un factor clave para sostener las adquisiciones.
El dólar mayorista volvió a bajar
En paralelo, el dólar mayorista retrocedió $4,50, equivalente a una caída del 0,3%, y cerró en $1.512,50, su valor más bajo desde el 17 de septiembre. Durante octubre, la cotización acumula una baja de $4,50, aunque en el balance anual registra un incremento del 4%.
En el Banco Nación, el dólar minorista se mantuvo en $1.535 para la venta, mientras que el dólar blue subió $10 y terminó la jornada en $1.550.
El mercado oficial registró operaciones por USD 537,5 millones en el segmento de contado. Al mismo tiempo, el límite superior de las bandas cambiarias quedó establecido en $1.933,02, una distancia del 27,8% respecto de la cotización mayorista.
La aceleración de las compras del Banco Central genera expectativas en el mercado financiero, aunque persisten interrogantes sobre el destino de los pesos emitidos para adquirir las divisas y su posible impacto sobre la demanda de dinero, el consumo y la actividad económica.
De este modo, el organismo busca fortalecer las reservas y mantener la estabilidad cambiaria. Sin embargo, la evolución de la economía real y la demanda privada de dólares continúan entre los principales desafíos para sostener el esquema actual.