El dólar cerró este lunes a la baja en todas sus variantes, alcanzando niveles mínimos desde noviembre. La divisa al público se ubicó en $1.440 para la venta, mientras que el mayorista retrocedió 16 pesos, a $1.416. Este comportamiento refleja un mercado con oferta abundante y demanda más cauta, en un contexto de estabilidad cambiaria sostenida por las compras de contado del Banco Central.
La entidad monetaria adquirió USD 176 millones, equivalente al 40% de la oferta en plaza, reforzando sus reservas hasta USD 45.323 millones. Este monto, muy por encima del objetivo tentativo del 5%, apuntala la estrategia del BCRA de mantener el tipo de cambio sin sobresaltos ante la temporada alta de exportaciones, especialmente de soja y maíz.
En el mercado informal, el dólar blue también mostró descenso, ubicándose en $1.430, con una caída acumulada del 6,5% en 2026. Los contratos de futuros reflejaron la misma tendencia, con bajas de entre 1,1% y 1,4% y posiciones negociadas por USD 722,7 millones. La postura más operada para cierre de febrero cayó a $1.434, a 12,1% del techo de las bandas cambiarias.
En paralelo, los ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street cerraron con predominio de subas, destacando Banco Supervielle (+5,9%), Edenor (+5,8%) y Telecom (+5,3%). Mercado Libre mantuvo su tendencia positiva, superando los USD 2.000 por acción. El índice S&P Merval tuvo un descenso marginal del 0,02%, mientras que los bonos soberanos en dólares registraron un promedio de 0,6% de ganancia y el riesgo país cedió ocho puntos, quedando en 504 unidades.
El comportamiento mixto entre el mercado doméstico y el exterior se relaciona con la caída del dólar “contado con liquidación”, que retrocedió un 1% a $1.482,90, marcando mínimos desde noviembre. Analistas destacan que la atención del mercado esta semana estará puesta en la inflación de enero y su impacto sobre la banda superior de intervención de marzo, así como en la normalización progresiva de los mercados de crédito y acciones argentinos.
En resumen, la jornada dejó un panorama positivo para los inversores, con dólar a la baja, compras estratégicas del Banco Central y acciones argentinas en ascenso en el exterior, consolidando un contexto de estabilidad financiera que reduce la presión sobre el tipo de cambio y mejora las perspectivas de inversión.