El oficialismo acelera las gestiones en el Senado para garantizar los apoyos necesarios antes de la sesión que debatirá la reforma laboral. La senadora Patricia Bullrich lidera un encuentro clave con legisladores dialoguistas, con especial atención en los capítulos de Ganancias y otros artículos considerados sensibles.
La cita, prevista para la tarde de este martes en las oficinas del bloque de la UCR, forma parte de una estrategia para llegar al recinto con el proyecto lo más ordenado posible. En el Gobierno confían en que la iniciativa será aprobada en general, pero reconocen que la verdadera dificultad estará en la votación en particular, donde persisten diferencias sobre algunos puntos de la letra chica.
El dictamen de mayoría fue firmado en diciembre y desde entonces las negociaciones avanzaron de manera irregular. Si bien algunos sectores instalaron dudas sobre el desenlace, en el oficialismo aseguran que el debate nunca se detuvo y que el centro de la discusión siempre fue el detalle de los artículos más controversiales.
En las últimas horas, el conteo de votos volvió a cobrar relevancia. La jefa del bloque de La Libertad Avanza aseguró que el nivel de consenso sobre el articulado alcanza el 95%, tras partir de un acuerdo cercano al 80%. No obstante, advierten que ese porcentaje aún puede variar y que nada está completamente cerrado.
Los senadores dialoguistas adelantaron que acompañarán la reforma en general, pero plantearán una votación segmentada: algunos capítulos en bloque y los puntos más conflictivos artículo por artículo.
Por su parte, la oposición mantiene una estrategia fragmentada. El kirchnerismo mantiene un perfil bajo, pero actuará junto a peronistas con vínculos cambiantes con el oficialismo, además de legisladores provinciales que suelen definir su posición sobre el final del debate. Desde la Casa Rosada observan con calma y consideran que el análisis opositor fue más superficial que crítico.
La cuenta para alcanzar el quórum sigue siendo ajustada. La Libertad Avanza tiene 21 senadores y necesita sumar al menos a los diez de la UCR y a los tres del PRO para acercarse a los 37 necesarios. Después de eso, el Gobierno pone la mirada en los legisladores provinciales de distritos clave como Santa Cruz, Misiones, Neuquén, Chubut y Tucumán.
Entre los puntos que siguen generando conflicto figuran la posible caída de la coparticipación, aportes a sindicatos y cámaras empresarias, la declaración de actividades esenciales, la ultraactividad de los convenios colectivos, plazos de implementación, fondos para obras sociales y la creación de un fondo de asistencia ante despidos.
El oficialismo busca cerrar los acuerdos finales antes de la sesión de este miércoles a las 11, cuando la iniciativa será puesta a votación en la Cámara alta. La estrategia apunta a minimizar los riesgos de bloqueos en los artículos más debatidos y asegurar que la reforma avance sin sorpresas.
Mientras tanto, los senadores siguen negociando intensamente los detalles de la letra chica, conscientes de que el resultado final dependerá de cada voto y de la capacidad del oficialismo para conciliar intereses diversos. La definición está cerca y la presión política crece a medida que se acerca la hora de la votación.