El riesgo país argentino volvió a ubicarse por debajo de los 500 puntos básicos y alcanzó este miércoles los 496 puntos, en una nueva señal favorable para los activos financieros locales. El indicador elaborado por JP Morgan registró una caída de ocho unidades, mientras que los bonos soberanos en dólares operaron con una mejora promedio del 0,3%.
El nivel alcanzado por el riesgo país es el más bajo desde el 17 de agosto y consolida una tendencia descendente que se viene observando durante 2026. En lo que va del año, el indicador acumula una reducción de 73 puntos básicos.
La evolución resulta especialmente relevante para la Argentina porque el riesgo país funciona como una referencia sobre el costo adicional que debe afrontar el país para financiarse en los mercados internacionales respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Una caída sostenida del indicador puede facilitar, en caso de mantenerse, el regreso de la Argentina al financiamiento externo a tasas más bajas y mejorar las condiciones para empresas y organismos que necesiten acceder al crédito internacional.
La jornada también estuvo marcada por el comportamiento de los bonos del Tesoro estadounidense. Las tasas de los llamados Treasuries aumentaron en las últimas semanas y se ubicaron en niveles elevados, un factor que normalmente genera presión sobre los activos de los países emergentes.
En este contexto, la mejora de los bonos argentinos adquiere particular relevancia, ya que se produjo pese a un escenario internacional menos favorable para la renta fija de los mercados emergentes.
El economista Gustavo Ber señaló que el incremento de las tasas de los bonos estadounidenses representa un desafío para la renta fija global, especialmente para los activos de economías emergentes que presentan mayor volatilidad. Una suba de los rendimientos en Estados Unidos puede incentivar a los inversores a trasladar fondos hacia activos considerados de menor riesgo.
Sin embargo, los instrumentos argentinos mostraron un comportamiento positivo. Los bonos en dólares avanzaron y las acciones también registraron mejoras, mientras algunos inversores comenzaron a mirar nuevamente oportunidades en sectores que habían sufrido fuertes bajas en sus cotizaciones.
Entre los papeles que despertaron interés aparecen particularmente las empresas energéticas, favorecidas además por la evolución del precio internacional del petróleo Brent, y algunas entidades bancarias, cuyos valores habían quedado castigados después de las fuertes correcciones registradas previamente.
El desempeño de la deuda argentina también se diferenció del comportamiento de otros mercados emergentes. Durante la jornada, los bonos Globales avanzaron, mientras que otros segmentos del mercado local tuvieron una evolución más dispar.
Los dólares financieros, en tanto, registraron bajas y el Banco Central volvió a comprar divisas, otro dato seguido de cerca por los inversores debido a su impacto sobre las reservas internacionales y la capacidad del país para afrontar sus compromisos externos.
Precisamente, la recuperación de las compras de dólares por parte del Banco Central durante la última parte de agosto contribuyó a mejorar la percepción sobre la deuda soberana argentina.
Las reservas internacionales brutas volvieron a superar los 50.000 millones de dólares, un nivel que funciona como una referencia importante para el mercado a la hora de evaluar la capacidad de la Argentina para enfrentar sus obligaciones en moneda extranjera.
De todos modos, los analistas advierten que la acumulación de reservas dependerá de que continúe la oferta privada de dólares. Las compras realizadas recientemente por el Banco Central fueron más moderadas que en otros períodos, aunque mostraron una aceleración durante los últimos días.
Otro factor observado por los mercados es el avance de la agenda legislativa del Gobierno nacional. Una eventual mejora del escenario político podría contribuir a fortalecer las expectativas de los inversores y reducir parte de la presión que viene afectando al peso argentino y a otros activos locales.
El comportamiento del riesgo país también está relacionado con las expectativas sobre la situación fiscal. El cumplimiento de las metas de equilibrio de las cuentas públicas es considerado por los inversores como una señal de disciplina y de capacidad del Estado para afrontar sus compromisos.
A esto se suma la acumulación de reservas internacionales, que permite contar con un mayor respaldo frente a los vencimientos de deuda y las necesidades de divisas de la economía.
Otro elemento mencionado entre los factores que favorecieron la percepción sobre los bonos argentinos es la mejora de las calificaciones crediticias otorgadas por agencias internacionales. Las evaluaciones de entidades como Standard & Poor's y Fitch forman parte de los indicadores que siguen los inversores a la hora de determinar el nivel de riesgo de la deuda soberana.
También contribuyeron los anuncios vinculados con líneas de financiamiento, préstamos y garantías de organismos internacionales. Para el mercado, contar con fuentes de financiamiento aseguradas permite reducir la incertidumbre sobre los vencimientos de corto plazo.
Con el riesgo país nuevamente por debajo de los 500 puntos, el mercado comienza a discutir cuál puede ser el próximo recorrido de los bonos argentinos.
Algunos analistas consideran que, después de la fuerte recuperación registrada por determinados títulos, puede resultar conveniente asegurar parte de las ganancias y reorganizar las carteras de acuerdo con el nivel de riesgo que cada inversor esté dispuesto a asumir.
Entre los bonos mencionados para diferentes perfiles aparecen el AL30, para quienes buscan una recuperación del capital en un plazo relativamente más corto sin abandonar completamente la exposición a la deuda soberana; el Bopreal Serie 4, como alternativa para perfiles que priorizan una menor volatilidad; y el AL35, destinado a inversores dispuestos a asumir un riesgo mayor a cambio de una tasa potencialmente más elevada.
En el segmento corporativo, también se mantiene el interés por las obligaciones negociables emitidas por empresas vinculadas al sector energético, consideradas una alternativa para quienes buscan exposición al crecimiento de ese sector con un perfil de mayor solidez crediticia.
De cara a septiembre, las perspectivas sobre la deuda argentina aparecen algo más favorables. Una eventual continuidad de la baja del riesgo país, combinada con los diferenciales todavía elevados que presentan algunos títulos, podría abrir espacio para nuevas subas de los bonos soberanos.
La atención del mercado estará puesta ahora en si la Argentina logra sostener las señales que impulsaron la recuperación reciente: equilibrio fiscal, acumulación de reservas, estabilidad cambiaria, avances políticos y acceso a fuentes de financiamiento.
Por el momento, el dato más inmediato es contundente: el riesgo país volvió a perforar los 500 puntos básicos y se ubicó en 496, mientras los bonos argentinos operaron al alza. Para los inversores, el desafío será determinar si se trata de una mejora transitoria o del comienzo de una etapa de mayor confianza hacia los activos argentinos.