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ECONOMÍA ARGENTINA

Día de la Industria: la UIA advirtió por la pérdida de 90 mil empleos y reclamó medidas al Gobierno

El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini, planteó la necesidad de generar condiciones para que las empresas puedan competir con el mundo.

Día de la Industria: la UIA advirtió por la pérdida de 90 mil empleos y reclamó medidas al Gobierno

En el marco del Día de la Industria, la Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a poner sobre la mesa las dificultades que atraviesa el sector y reclamó al Gobierno nacional medidas que permitan mejorar la competitividad de las empresas. Su presidente, Martín Rapallini, aseguró que desde agosto de 2023 se perdieron alrededor de 90 mil puestos de trabajo registrados en la industria.

El planteo se realizó durante el acto anual de la entidad, donde el dirigente presentó un diagnóstico sobre la situación de la actividad fabril y pidió avanzar hacia un esquema que permita a las empresas argentinas afrontar la apertura económica y competir en mejores condiciones con los productos importados.

Rapallini sostuvo que la industria necesita un período de transición para adaptarse al nuevo escenario económico. Para graficarlo, planteó la necesidad de construir un "puente" entre la economía que queda atrás y el modelo competitivo que se busca consolidar.

Uno de los principales datos expuestos durante el encuentro fue el retroceso del empleo formal. Según el titular de la UIA, la industria perdió 90 mil puestos de trabajo registrados desde agosto de 2023, una cifra que refleja el impacto que tuvo la caída de la actividad sobre el mercado laboral del sector.

A esto se suma una baja en los niveles de producción. De acuerdo con el diagnóstico presentado por la entidad empresaria, la producción industrial se encuentra actualmente 10% por debajo de los niveles de 2022, mientras que algunas ramas específicas registran retrocesos mucho más pronunciados, de hasta el 30%.

El escenario genera preocupación entre los empresarios industriales, especialmente frente al proceso de apertura económica y la mayor competencia de productos provenientes del exterior.

Rapallini cuestionó que el análisis de la economía argentina quede concentrado únicamente en la evolución de la inflación y sostuvo que también es necesario observar indicadores vinculados con la producción, el empleo y la capacidad de las empresas para competir.

En ese sentido, la UIA reclamó una serie de medidas destinadas a reducir los costos que enfrentan las compañías argentinas. Entre los puntos señalados aparecen la recuperación del crédito, la reducción del denominado "costo argentino", el combate contra el contrabando y la competencia desleal, y el acceso a energía a precios competitivos.

También se planteó la necesidad de mejorar la infraestructura necesaria para facilitar las exportaciones y avanzar en una modernización de las relaciones laborales.

Uno de los principales reclamos del sector está relacionado con la diferencia entre los precios internacionales y los costos que deben afrontar las empresas dentro del país. La preocupación se profundiza a medida que la apertura comercial expone a los fabricantes argentinos a una competencia mayor con bienes producidos en mercados donde las estructuras de costos pueden ser diferentes.

Para la UIA, la industria argentina necesita contar con herramientas que le permitan atravesar esa transformación sin que el proceso termine profundizando la pérdida de producción y empleo.

El titular de la entidad explicó que la apertura económica no afecta de la misma manera a todas las actividades. Según su planteo, aproximadamente una cuarta parte de la economía argentina está vinculada con bienes y servicios que pueden ser comercializados internacionalmente, por lo que es ese segmento el que queda directamente expuesto a la competencia global.

Dentro de ese universo se encuentra buena parte de la industria nacional, que debe enfrentar precios internacionales mientras continúa afrontando costos propios de la economía argentina.

El planteo tiene particular importancia para las provincias del interior, donde la actividad industrial está estrechamente vinculada con las economías regionales, el empleo y las cadenas de proveedores locales. En el caso de Salta, el debate sobre competitividad también atraviesa sectores estratégicos como la minería, la agroindustria y los servicios asociados a la producción.

La provincia viene atravesando además un proceso de expansión de proyectos mineros de litio y cobre, que abre oportunidades para proveedores locales, pero que también plantea desafíos vinculados con costos logísticos, infraestructura, financiamiento y capacidad productiva.

En ese contexto, el reclamo de la industria nacional por condiciones más competitivas adquiere especial relevancia para las empresas salteñas que buscan incorporarse a las cadenas de valor vinculadas con los grandes proyectos productivos.

Otro de los puntos planteados por Rapallini fue la necesidad de fortalecer el financiamiento. El acceso al crédito es considerado por el sector como una herramienta clave para que las empresas puedan invertir, incorporar tecnología, ampliar su capacidad productiva y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.

La UIA también pidió avanzar contra el contrabando y las prácticas de competencia desleal, dos cuestiones que, según el sector industrial, pueden afectar especialmente a las empresas que producen dentro del país y cumplen con sus obligaciones fiscales y laborales.

El dirigente industrial sostuvo además que la infraestructura constituye otro factor determinante para mejorar la capacidad exportadora argentina. En un país extenso como Argentina, los costos de transporte y logística tienen un impacto importante sobre el precio final de los productos, particularmente cuando se trata de empresas radicadas lejos de los principales centros de consumo y puertos.

Para la industria, reducir esas dificultades permitiría mejorar las posibilidades de competir tanto en el mercado interno como en el exterior.

El mensaje de la UIA también incluyó un pedido para bajar el nivel de confrontación entre el Gobierno y el sector empresario. Rapallini reclamó dejar de lado las descalificaciones hacia quienes producen e invierten y pidió que las diferencias sobre las políticas económicas puedan discutirse dentro de un marco de respeto.

El acto por el Día de la Industria se realizó en la planta del Laboratorio Elea, en Los Polvorines, y reunió a más de 200 representantes de distintos sectores productivos, además de autoridades nacionales y locales.

La presencia del Gobierno nacional fue limitada: el Ejecutivo estuvo representado por Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de Producción y Comercio, sin participación de ministros.

El encuentro se desarrolló así en medio de un escenario de fuerte debate sobre el rumbo de la economía argentina. Mientras el Gobierno sostiene su estrategia de estabilización macroeconómica y apertura, el sector industrial reclama condiciones que permitan que las empresas puedan adaptarse sin profundizar la pérdida de puestos de trabajo y producción.

Con 90 mil empleos formales perdidos desde agosto de 2023, según el dato presentado por la UIA, la situación del empleo industrial quedó nuevamente en el centro de la discusión. Para la entidad, el desafío será lograr que la transformación de la economía no se traduzca únicamente en una mayor competencia, sino también en nuevas oportunidades para producir, invertir y generar trabajo en Argentina.


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