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Que afloje el Fondo

Misión imposible: Martín Guzmán busca que el FMI acepte una inflación cercana al 60%

La apuesta es a que el IPC se desacelere y que en el último tramo del año se logren guarismos inferiores al 4%.

Misión imposible: Martín Guzmán busca que el FMI acepte una inflación cercana al 60%

Martín Guzmán va por una cruzada difícil. Convencer a los fiscalizadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) que es posible lograr este año una inflación más cercana al 60 que al 70%. Y que este porcentaje se incluya en el diseño gráfico del Presupuesto 2022 que en horas el ministro de Economía presentará en sociedad.

El argumento de Guzmán es simple, pero algo polémico. Supone que los datos de la inflación de mayo del 5,1%, confirman su tesis sobre que la tendencia de aumento de los precios se desacelera; y que para el último tramo del año podrían lograrse índices inferiores al 4%. Y que si bien en el primer semestre el acumulado general superaría el 35%, en el segundo el dato podría ubicarse cerca del 25%. Y si hay ciertas distorsiones, estas no implicarían un alejamiento fuerte de ese 60% ansiado.

Fuera de estas especulaciones, hay también en el Gobierno motivos laborales y políticos para defender el 60%, y que el FMI lo apoye como evolución del IPC factible para el año. Ese nivel de incremento de la inflación coincide en promedio con los cierres de las paritarias para todo el año, ya pactadas por los principales gremios, la mayoría aliados importantes de la estabilidad social de Alberto Fernández y su gobierno.

Ese 60% incluso fue fruto de una negociación directa entre el Ejecutivo y la propia CGT, al momento de discutir las paritarias para este año. A pedido de Guzmán, el Gobierno nacional presionó a gremios como la UOM, Uocra, Smata, Camioneros y la mayoría de los sindicales que representan a los trabajadores públicos a que se conformen con ese porcentaje; bajo la certeza que ese sería el incremento de los precios para el 2022. Y la garantía que si la situación empeora los gremios estarían habilitados y tendrían luz verde para renegociar las paritarias. Fue un esquema también aceptado por las empresas, en momentos en que los privados querían que Guzmán se mantuviera con su proyección de 50% para todo el 2022. En cierto punto, y con la endeblez del caso, ese 60% fue fruto de un mini acuerdo político-sindical-empresario; algo que desde el Ejecutivo siempre se defendió.

El problema ahora es convencer al FMI que esa pauta es la correcta, y que puede figurar en el presupuesto 2022 que quizá hoy se conozca en sociedad. Si bien el Fondo sabe que no es un experto en medir inflaciones criollas (las experiencias del stand by de Mauricio Macri y el 48% máximo negociado para este año son ejemplos claros y obvios) es duro al momento de reconocerle a la Argentina escenarios optimistas. Más bien, todo lo contrario.

La alternativa que le podría quedar a Guzmán y su gente si los técnicos de Washington adoptan una posición dura, es la opción de que acepten el 60% bajo la promesa que si la situación se complica (y el porcentaje aumenta considerablemente), este objetivo anual sea también renegociado en el futuro al mismo tiempo que se discuten la reubicación de las tres metas fundamentales del Facilidades Extendidas: déficit fiscal, reservas en el BCRA y limites en la emisión monetaria para financiar al Tesoro. Nuevamente la respuesta final llegará desde la sede del organismo.

Todo deberá quedar resuelto antes del próximo 24. Ese día se reunirá el board del FMI para analizar el caso argentino, aprobar las metas cumplidas del primer trimestre según el informe elaborado en la última misión que culminó el viernes pasado y, finalmente (lo más importante), analizar el futuro de la economía argentina. Más específicamente, saber qué tan lejos está el país de cumplir el Facilidades Extendidas vigente. Y cuanta buena voluntad habrá que poner para aceptar que, en caso de no cumplir las metas pactadas y renegociadas en el segundo semestre del año, se discutan los términos de una alteración de las reglas ya discutidas, cerradas y firmadas el 25 de marzo pasado.

La publicación del presupuesto 2022 a través de un decreto presidencial, fue uno de los compromisos a los que Guzmán llegó en las negociaciones cerradas antes de esa fecha. El ministro les aseguró a los técnicos del Fondo, que antes del tratamiento del resultado de la primera misión en el board, el decreto estaría publicado. Está atrasado Guzmán, pero aun a tiempo de cumplir. La medición final de la inflación de mayo era el último dato que necesitaba.


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