Cuando se trata de armar algo para picar frente a la TV o en una charla, esta "casi receta" no requiere ingredientes difíciles ni técnicas complejas, pero ofrece algo diferente y con mucha onda. De hecho, no es una idea nueva: figura en libros de cocina de la década del setenta. Hace poco tiempo, la redescubrieron muchos bares y se impuso como un hit de la carta. Se trata de los Ravioles fritos.
La idea es tan simple como genial: tomar ravioles frescos, empanarlos al estilo milanesa, freírlos (¡o hacerlos en la freidora de aire!) y servirlos como bocadito caliente. Funcionan increíblemente bien las variedades clásicas como ricota y nuez, calabaza o jamón y queso, pero el límite lo ponés vos.
Necesitas treinta minutos, elegir la variedad que más te guste en la fábrica de pastas ( se hace con ravioles frescos, los de la cajita de cartón) y a quién invitar.
Los ingredientes para 4 porciones)
- 1 caja de ravioles frescos con relleno a gusto ( 48 unidades)
- 2 a 3 huevos
- 1 taza de pan rallado tipo panko (o pan rallado común si no conseguís)
- 1/2 taza de queso rallado
- Ajo en polvo (opcional, pero le da un toque tremendo)
- Pimienta negra recién molida
- Aceite para freír (de oliva o mezcla)
- Salsa de tomate, pesto o tu dip favorito para acompañar
El paso a paso: cómo hacerlos perfectos
- En un bowl playo, mezclá el panko (o pan rallado) con el queso parmesano rallado, una pizca de ajo en polvo y pimienta negra molida. En otro bowl amplio, batí los huevos con apenas un toque de sal.
- Pasá los ravioles frescos (así como vienen del paquete, sin hervir) primero por el huevo batido y luego por la mezcla de panko y queso. Presioná suavemente con los dedos para asegurarte de que el empanado se adhiera bien por todos lados y no queden baches.
- A medida que los vayas empanando, acomodalos en una bandeja y llevalos al freezer por unos 15 minutos. Este paso es fundamental: ayuda a que el rebozado se fije, evita que el relleno se escape y hace que queden muchísimo más crocantes.
- Calentá abundante aceite en una sartén grande a unos 180°C (fuego medio-alto). Freí los ravioles de a tandas, sin encimarlos, durante apenas 2 o 3 minutos por lado hasta que estén bien dorados.
- Retiralos con una espumadera y apoyalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Servilos inmediatamente para disfrutarlos bien calientes.
Si la cocción es en freidora de aire: Una vez empanados, rocialos con un poquito de aceite en aerosol y cocinalos a 190°C durante unos 8 a 10 minutos, dándolos vuelta a la mitad, hasta que estén crujientes.
¿Cómo los servimos?
Podés presentarlos en una tabla de madera como si fueran nuggets gourmet, con salsas de tomate, ketchup, pesto, un dip de queso crema, por ejemplo. Elegí la salsa de acuerdo con el relleno de tu raviol, lo mismo que la bebida. Desde los ravioles de ricotta y nuez con cerveza a los ravioles de carnes con vino tinto, elegir opciones más o menos livianas a tu gusto.