Cuando hay hambre y poco tiempo, las recetas exprés se vuelven aliadas en la cocina del hogar. La pizza a la sartén no falla al momento de buscar un almuerzo o una cena rica sin complicaciones.
Permite obtener una masa aireada y dorada en apenas 10 minutos de cocción. A diferencia de la versión tradicional, esta técnica no requiere largos tiempos de levado ni un amasado exhaustivo.
Es la fórmula ideal para los días de verano, ofreciendo un resultado que sorprende por su textura similar a la de las mejores pizzerías a la piedra. Además de ser "salvadora", es sumamente versátil, puesto que permite aprovechar cualquier ingrediente que haya quedado en la heladera.
Desde la clásica mozzarella hasta versiones más completas con verduras o embutidos, la pizza en sartén es el recurso definitivo para resolver cualquier comida con éxito total.
Para realizar esta receta, se necesita:
- 250 gramos de harina leudante (o harina 0000 con una cucharadita de polvo de hornear).
- 150 mililitros de agua tibia.
- Una cucharada de aceite.
- Una pizca de sal.
- Para la cobertura: salsa de tomate, queso mozzarella y orégano.
Esta cantidad es ideal para una pizza mediana. Puede rendir perfectamente en una comida rápida o compartiéndola como picada.
Modo de preparación de la pizza en sartén
1. Mezclar en un bol la harina, la sal, el aceite y el agua hasta formar un bollo liso que no se pegue en las manos.
2. Estirar la masa con un palo de amasar o con los dedos hasta que tenga el tamaño de la sartén elegida (previamente aceitada y caliente, a fuego mínimo).
3. Cocinar la masa de un lado hasta que dore. Darla vuelta y agregar la salsa y el queso por encima.
4. Tapar la sartén durante 5 minutos para que el calor residual funda la mozzarella por completo.