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SENCILLO Y RÁPIDO

Qué comer en enero para sentirte liviano, con energía y sin pasar horas en la cocina

Con el calor en su punto máximo, comer liviano no es una moda: es una necesidad real para sentirse bien.

Qué comer en enero para sentirte liviano, con energía y sin pasar horas en la cocina

En enero, el cuerpo pide alimentos fáciles de digerir. Frutas, verduras crudas o apenas cocidas, proteínas livianas y grasas buenas son la base ideal. La clave está en simplificar y aprovechar productos de estación.

Ensaladas completas, bowls fríos, wraps, tartas livianas y preparaciones que se puedan dejar listas con anticipación son grandes aliadas para atravesar el calor sin resignar sabor.

Frutas y verduras que no fallan en enero

Las frutas de verano son protagonistas absolutas. Sandía, melón, duraznos, ciruelas, uvas y frutas rojas hidratan, aportan frescura y funcionan tanto solas como en ensaladas dulces o saladas.

En cuanto a verduras, tomate, pepino, zucchini, berenjena y hojas verdes permiten armar platos rápidos y livianos. Un tip clave: comerlas frías o a temperatura ambiente, para evitar la sensación de pesadez que generan las comidas calientes.

Proteínas livianas para tener energía

No hace falta eliminar proteínas, pero sí elegir bien. En enero funcionan mejor:

  •     Pollo al horno o a la plancha, usado frío en ensaladas
  •     Pescados como merluza, atún o salmón
  •     Huevos duros o en tortillas finitas
  •     Quesos suaves y frescos
  •     Legumbres en versiones frías (lentejas o garbanzos en ensalada)

Estas opciones sostienen la energía sin generar esa sensación de “comida pesada” que el calor intensifica.

Comidas que se arman en minutos

Para no pasar horas en la cocina, lo ideal es pensar en platos armables:

  •     Ensaladas completas con base de hojas, proteína y algo crocante
  •     Wraps con pollo, verduras y aderezos livianos
  •     Bowls fríos con arroz, quinoa o cous cous
  •     Tostadas con palta, tomate y huevo
  •     Tablas frescas para la noche: quesos suaves, frutas, frutos secos y pan

Menos fuego, más practicidad. 

Hidratación: tan importante como la comida

Muchas veces el cansancio de enero no es hambre, sino deshidratación. Agua, agua saborizada natural, limonadas suaves y frutas con alto contenido de líquido ayudan a mantener el cuerpo equilibrado.

Evitar comidas muy saladas, frituras y exceso de azúcar también marca la diferencia en cómo nos sentimos durante el día. 

Comer liviano también es disfrutar

Comer liviano no significa comer poco ni aburrido. Significa elegir mejor, respetar el ritmo del cuerpo y adaptarse al clima. En enero, menos es más: platos simples, frescos y ricos que acompañan el verano sin robar energía.

Porque cuando el calor aprieta, la cocina también tiene que aflojar. 

 


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