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Rosquillas caseras: ¿cómo hacer la receta tradicional con textura esponjosa, para chuparse los dedos?

Para los mates o un picnic, las rosquillas caseras son una compañía ideal.

Rosquillas caseras: ¿cómo hacer la receta tradicional con textura esponjosa, para chuparse los dedos?

De acuerdo a lo apuntado en el sitio especializado elarrieromalagato, la rosquilla es un dulce en forma de rosca (de ahí su nombre), que bien puede elaborarse frito o al horno. En España, las rosquillas son muy típicas en Semana Santa, aunque, como sucede en nuestro país, realmente se consumen durante todo el año. Para hablar de su origen, tenemos que remontarnos al antiguo Imperio Romano. Y lo cierto es que, para los mates o un picnic, las rosquillas caseras son una compañía ideal. Aquí te acercamos esta receta tradicional.

Como ocurre con tantas recetas de la abuela -las tradicionales, claro-, la que presentamos en esta ocasión se mantiene vigente porque justamente combina lo mejor de la tradición: un sabor casero, textura esponjosa y ese toque de azúcar imprescindible.

Rosquillas caseras: cómo hacer esta receta tradicional

Para elaborar rosquillas caseras según la receta tradicional, deberemos reunir los siguientes ingredientes:

250 gramos de harina de trigo.

45 gramos de azúcar.

5 gramos de levadura química.

30 g Leche.

Anís dulce (licor)15 ml.

Huevos 30 g.

Mantequilla a temperatura ambiente 45 gramos.

Aceite de girasol en abundancia, para freír.

Azúcar para rebozar.

A continuación, es preciso que apuntemos la siguiente guía paso a paso para elaborar estas exquisitas rosquillas caseras:

Mezclar la harina con el azúcar y la levadura química.

Colocar la mezcla sobre una superficie de trabajo limpia. A continuación, hacer un hueco en el centro. En el hueco, ponemos la leche, el anís dulce, el huevo (previamente batido) y la mantequilla.

A continuación, debemos trabajar los ingredientes líquidos con las yemas de los dedos, haciendo movimientos circulares y procurando integrar la harina poco a poco. Cuando todos los ingredientes estén integrados, amasamos durante un par de minutos para homogeneizar bien.

Si la masa requiere un poco más de harina, añadimos un poco y amasamos bien para comprobar su punto antes de añadir más.

Importante: el punto de la masa debe ser pegajoso, pero manejable. Una vez alcanzado, la envolvemos en papel film transparente y dejamos reposar en la heladera durante 30 minutos.

Transcurrido el tiempo de reposo, tomamos porciones de la masa, estiramos en forma de cordón y unimos los extremos, presionando para que no se abran al freír.

Calentamos abundante aceite en una sartén y, a fuego medio, freímos las rosquillas.

Volteamos cuando la parte inferior esté dorada. Retiramos y dejamos escurrir sobre papel absorbente.

Rebozamos en azúcar y servimos.


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