El papa León XIV llamó a poner la dignidad humana por encima de la productividad y pidió que las decisiones políticas y sociales tengan como prioridad a las personas. El mensaje fue pronunciado durante su primer discurso en Sudamérica, en un acto realizado en la Plaza Independencia de Montevideo, Uruguay.
Durante su intervención, el pontífice cuestionó que el valor de una persona sea medido por su capacidad de producir o generar ingresos. En ese sentido, remarcó que el trabajo debe estar al servicio del ser humano y no convertirse en un criterio para determinar cuánto vale cada individuo.
Además, recuperó una reflexión de su antecesor, Francisco, sobre la importancia de construir políticas que contemplen el bienestar colectivo y las necesidades de las próximas generaciones.
León XIV sostuvo que el concepto de bien común también implica responsabilidad sobre el futuro, especialmente en las decisiones vinculadas con los recursos naturales y las fuentes de energía.
El acto oficial contó con la presencia del presidente uruguayo, Yamandú Orsi, la vicepresidenta Carolina Cosse y los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Luis Lacalle Pou. La recepción reunió a representantes de distintos sectores políticos.
Por su parte, Orsi destacó la convivencia democrática del país y valoró el mensaje del papa en favor del diálogo y la resolución pacífica de los conflictos. También mencionó algunos de los principales desafíos sociales, entre ellos la pobreza infantil, la salud mental y las condiciones de vida de los adultos mayores.
Durante su discurso, el mandatario consideró que el desarrollo humano integral debe ser el horizonte de las decisiones políticas y reconoció la importancia de los valores compartidos para fortalecer la convivencia.
El papel de la familia y la responsabilidad pública
En otro tramo de su mensaje, León XIV destacó el lugar de la familia como primer espacio de contención, aprendizaje y convivencia. Señaló que es allí donde cada persona comienza a relacionarse con los demás y construye sus primeros vínculos.
También advirtió sobre la importancia de evitar que alguien se sienta excluido de su propia comunidad. Para el pontífice, ninguna persona debería experimentar que su ausencia tiene menos importancia que su presencia.
Al referirse a la responsabilidad de quienes ejercen funciones públicas, tomó como punto de partida el monumento a José Gervasio Artigas, ubicado en la Plaza Independencia. La representación del prócer y sus hombres le permitió reflexionar sobre el origen de la autoridad y su compromiso con la sociedad.
En ese contexto, sostuvo que el poder público encuentra su verdadero sentido cuando está orientado al servicio del bien común y responde a las necesidades de la comunidad.
El papa también puso su visita bajo la protección de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay, y evocó momentos de la historia nacional, entre ellos el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811, conocido como la Redota.
Un mensaje sobre el acceso a la salud
En otro momento de su intervención, León XIV se refirió a su reciente experiencia médica y agradeció la atención que recibió durante su tratamiento. A partir de esa vivencia, planteó la necesidad de garantizar que todas las personas puedan acceder a diagnósticos y tratamientos oportunos, independientemente de su situación económica.
El pontífice advirtió que las dificultades para conseguir atención médica pueden profundizar las desigualdades y remarcó que la salud debe ser una responsabilidad compartida por toda la sociedad.
De esta manera, su primer discurso en Uruguay estuvo atravesado por un mensaje social centrado en la dignidad humana, el trabajo, la familia, la solidaridad y la responsabilidad de construir un futuro que contemple a todos.