En medio del crecimiento imparable de las plataformas chinas Shein y Temu, un proyecto de ley avanza en el Congreso con el objetivo de regular las importaciones de indumentaria low cost. La medida, impulsada por cámaras empresarias de Argentina, Brasil y México, apunta a proteger la industria nacional, nivelar la competencia y garantizar controles ambientales y sanitarios sobre la ropa que ingresa al país.
En Salta, la situación ya genera preocupación. Los talleres textiles barriales —muchos de ellos familiares— vienen registrando una fuerte caída en la demanda. Aseguran que no pueden competir con los precios irrisorios que ofrecen las plataformas extranjeras, donde un jean o una remera cuesta menos que producirla localmente. “Cada vez hay menos pedidos, y muchos ya están pensando en cerrar”, comentan trabajadores del sector.
El proyecto contempla que todas las prendas importadas deban atravesar controles de la ANMAT para verificar que no contengan sustancias tóxicas ni se hayan fabricado con prácticas contaminantes. Además, se propone que estos productos paguen IVA, aranceles e impuestos internos, como cualquier prenda hecha en Argentina.
La iniciativa se inspira en una ley aprobada en Francia, que impone un impuesto ecológico por prenda, prohíbe la publicidad del ultra fast fashion y exige informar el impacto ambiental en las etiquetas. En la región, varios países ya están trabajando de forma coordinada para avanzar con regulaciones similares.
En Argentina, la Cámara de la Indumentaria advierte que el sector pierde unos 1500 empleos por mes y que más de la mitad de las fábricas redujeron sus ventas en el segundo trimestre del año. En Salta, esa situación se refleja en la paralización de talleres y en la competencia desigual con productos que llegan por canales digitales, muchas veces sin tributar ni cumplir normas básicas.
Además del daño económico, también se alerta sobre los riesgos sanitarios. Informes internacionales detectaron niveles alarmantes de plomo y cadmio en prendas infantiles de estas plataformas. La falta de controles genera preocupación entre especialistas y productores.
El proyecto cuenta con respaldo en distintos bloques legislativos y podría avanzar en las próximas semanas. En un contexto de apertura comercial y caída del consumo interno, la industria nacional busca una respuesta urgente para evitar que el fenómeno del fast fashion importado termine por vaciar los talleres del país.
En Salta, donde la confección sigue siendo una fuente de sustento clave para cientos de familias, el impacto ya es palpable. El desafío, ahora, es equilibrar la balanza sin frenar el acceso a productos accesibles, pero garantizando condiciones más justas para quienes eligen producir en el país.