Los incendios forestales en Chubut atraviesan uno de sus momentos más críticos y mantienen en alerta a toda la región cordillerana. En las últimas horas se reactivaron al menos tres focos ígneos que complicaron el panorama y llevaron el fuego hasta zonas cercanas al acceso a la ciudad de Esquel, mientras crece la preocupación por una posible unión de dos grandes frentes activos.
Las llamas, favorecidas por las altas temperaturas y el viento intenso, ya arrasaron más de 35.000 hectáreas de bosques, pastizales y áreas naturales. Uno de los escenarios más delicados se vive en inmediaciones del Parque Nacional Los Alerces, donde el incendio iniciado a comienzos de diciembre continúa activo, y en la zona de Puerto Patriada, donde el fuego comenzó en enero y avanza sin tregua.
Durante el fin de semana, la situación se agravó cuando el fuego rodeó a la localidad de Cholila y descendió hacia sectores próximos a la Ruta Provincial 71, una vía clave para la circulación en la región. Si bien el avance sobre el asfalto pudo ser contenido tras un intenso operativo nocturno, las autoridades reconocen que el riesgo sigue siendo alto debido a la inestabilidad climática.
Actualmente, cerca de 500 personas trabajan de manera coordinada en el combate de los incendios. El despliegue incluye brigadistas forestales, personal de apoyo logístico, bomberos y equipos técnicos que operan tanto en tierra como desde el aire. A este esfuerzo se suman más de 20 medios aéreos, entre aviones y helicópteros hidrantes, que realizan descargas constantes en los puntos más comprometidos.
Desde los equipos de emergencia advierten que uno de los principales desafíos es la rotación del viento, con ráfagas que superan los 50 kilómetros por hora y cambian de dirección de forma imprevisible. Estas condiciones dificultan las tareas de contención y obligan a rediseñar las estrategias de combate casi de manera permanente.
Otro factor que genera especial preocupación es la cercanía entre los dos principales focos de incendio, separados por apenas 15 kilómetros. De unificarse, el escenario podría volverse aún más complejo, tanto por la magnitud del frente de fuego como por el impacto sobre áreas protegidas y poblaciones cercanas.
Ante este contexto, se espera la llegada de más brigadistas provenientes de distintos puntos del país para reforzar el operativo. El objetivo es sostener las líneas de defensa existentes, proteger zonas habitadas y evitar que el fuego avance sobre sectores de alto valor ambiental.
La gravedad de la situación llevó a que, por primera vez, se dispusiera una intervención directa sobre el Parque Nacional Los Alerces. La decisión busca centralizar el manejo de la emergencia y agilizar la toma de decisiones en un escenario que cambia hora a hora. La medida se adoptó en medio de una situación crítica y tras cuestionamientos por la respuesta inicial frente al avance de las llamas.
Mientras tanto, las comunidades de la zona siguen con atención cada parte oficial y conviven con la incertidumbre que genera un incendio de estas dimensiones. El humo, las restricciones en algunos caminos y el constante movimiento de equipos de emergencia forman parte de un paisaje que se volvió cotidiano en plena temporada estival.
Las autoridades insisten en la importancia de extremar los cuidados, evitar cualquier actividad que pueda generar nuevos focos y respetar las indicaciones de los organismos de emergencia. Con un verano marcado por temperaturas extremas y sequía, el combate contra el fuego en Chubut se presenta como una carrera contrarreloj para evitar daños aún mayores.