El presidente Javier Milei defendió su gestión con énfasis en la evolución del empleo, el crecimiento económico y la natalidad. Sin embargo, los datos disponibles muestran un escenario más complejo y, en algunos casos, alejado de sus afirmaciones.
Durante su discurso ante el Consejo de las Américas, Milei aseguró que el desempleo no había aumentado, destacó la creación de puestos de trabajo y calificó como exitoso al modelo económico. También vinculó la caída de la natalidad con la legalización del aborto.
En materia laboral, las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que la desocupación alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre de 2026. El dato representa a unas 1,7 millones de personas en todo el país y se encuentra entre los niveles más elevados registrados desde la pandemia.
Si bien hubo generación de empleo, el problema está en la calidad de esos puestos. Una parte importante corresponde a trabajos informales y subocupados. Además, el 44,2% de los asalariados no realiza aportes jubilatorios, mientras que desde noviembre de 2023 se redujo la cantidad de trabajadores asalariados registrados.
El panorama también incluye una pérdida del poder adquisitivo de los salarios formales, que acumularon una caída real cercana al 9% en ese período. Por eso, aunque el mercado laboral incorporó trabajadores, los indicadores no permiten describir una mejora generalizada de las condiciones de empleo.
Respecto del crecimiento, Milei sostuvo que la Argentina acumuló una expansión superior a los diez puntos porcentuales. Los datos oficiales, en cambio, muestran que la actividad económica creció 1,9% durante el primer semestre de 2026.
El desempeño tampoco fue uniforme. Sectores como el agro, la minería y la pesca mostraron mejores resultados, mientras que la industria, el comercio y la administración pública registraron retrocesos. La recuperación, por lo tanto, presenta fuertes diferencias entre actividades.
La discusión sobre la natalidad también requiere poner los números en contexto. La tasa de nacimientos en Argentina viene descendiendo de manera sostenida desde 2014, varios años antes de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, sancionada en diciembre de 2020.
En 2020 se registraron 533.299 nacidos vivos. Para 2024, último dato disponible, la cifra había bajado a 413.135. Se trata de una reducción del 22,5% en cuatro años.
Los datos muestran así una tendencia demográfica que comenzó antes de la legalización del aborto y que responde a múltiples factores sociales, económicos y culturales.
En conjunto, las cifras oficiales presentan una Argentina con crecimiento desigual, un mercado laboral atravesado por la informalidad y una fuerte caída de los nacimientos. Los números permiten dimensionar el escenario económico y social más allá de las interpretaciones políticas.