Al menos 15 personas murieron y otras 130 resultaron heridas este viernes tras un ataque con drones rusos contra un shopping de Krivói Rog, en el este de Ucrania. Entre los heridos hay 23 niños, según informaron los servicios de emergencia.
El ataque ocurrió contra un concurrido centro comercial y provocó un incendio y una importante columna de humo. Imágenes difundidas tras el bombardeo mostraron a los equipos de rescate trabajando entre los restos del edificio y asistiendo a las víctimas.
Un segundo dron impactó contra el techo del establecimiento unos 30 minutos después del primer ataque. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció que el nuevo impacto habría buscado alcanzar también a los rescatistas que trabajaban en el lugar.
El mandatario calificó el ataque como un acto terrorista y reclamó una respuesta internacional más firme contra Rusia. Además, informó que mantuvo una comunicación con el secretario general de la ONU, António Guterres, para analizar la escalada de los ataques y el aumento de las víctimas civiles.
Krivói Rog, ciudad industrial y lugar de nacimiento de Zelenski, se encuentra a unos 60 kilómetros de la línea del frente y ha sido blanco de distintos ataques desde el comienzo de la invasión rusa.
La ofensiva también alcanzó otras zonas de Ucrania. En la región de Nicolaiev, en el sur del país, otro bombardeo dejó cuatro muertos, entre ellos tres menores, de acuerdo con las autoridades locales.
La nueva ola de ataques se produce mientras Ucrania y sus aliados preparan una reunión para reforzar el respaldo a Kiev. El encuentro de la denominada Coalición de Voluntarios está previsto para el lunes, en coincidencia con el Día de la Independencia de Ucrania.
La guerra atraviesa una nueva etapa de intensificación de los ataques de largo alcance, que afectan tanto objetivos militares como zonas urbanas. Los nuevos bombardeos vuelven a poner en el centro de la escena el impacto sobre la población civil y la necesidad de una salida al conflicto.