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Conflicto mapuche

Jones Huala continúa en huelga de hambre y crece la tensión por su situación carcelaria

El dirigente mapuche cumple dos semanas en huelga de hambre líquida dentro de una unidad de máxima seguridad en Chubut. Su madre se sumó al reclamo con un campamento afuera del penal para exigir su traslado y mejores condiciones de detención.

Jones Huala continúa en huelga de hambre y crece la tensión por su situación carcelaria

El dirigente mapuche Facundo Jones Huala permanece en huelga de hambre líquida desde hace dos semanas en la Unidad Penitenciaria Nº 6 de Rawson, en la provincia de Chubut, en el marco de un reclamo por su situación de detención y las condiciones en las que se encuentra alojado. La medida, que implica la ingesta exclusiva de líquidos bajo supervisión médica, encendió alertas por el deterioro progresivo de su estado de salud.

A la protesta se sumó su madre, Mónika Jones, quien instaló un campamento en las inmediaciones del establecimiento penitenciario. Desde allí exige el traslado del dirigente a una unidad de menor seguridad y más cercana a su entorno familiar, particularmente a la región cordillerana donde residen sus allegados. El pedido central apunta a la Unidad 14 de Esquel, ubicada a unos 250 kilómetros de Bariloche.

La situación volvió a poner en el centro del debate las condiciones de detención de referentes mapuches en la Patagonia y el tratamiento judicial de causas vinculadas a conflictos territoriales. Jones Huala, identificado como uno de los líderes de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), sostiene la medida de fuerza como forma de protesta ante lo que su defensa considera un escenario de aislamiento prolongado y vulneración de derechos dentro del sistema penitenciario federal.

Desde su entorno legal se señala además que la huelga responde a la continuidad de la prisión preventiva y a lo que interpretan como un proceso de persecución vinculado a su militancia política y territorial. El dirigente enfrenta imputaciones en una causa que incluye cargos como asociación ilícita, intimidación pública e incitación a la violencia, en el marco de investigaciones sobre hechos ocurridos en la región patagónica.

El reclamo no es nuevo. En ocasiones anteriores, Jones Huala ya había protagonizado medidas similares dentro del sistema carcelario, lo que refuerza el carácter sostenido del conflicto judicial y político que lo rodea. En este caso, la prolongación de la huelga de hambre genera preocupación por las posibles consecuencias clínicas, especialmente por tratarse de una ingesta exclusivamente líquida durante un período extendido.

El acompañamiento de su madre en el exterior del penal busca visibilizar la protesta y sumar presión para una respuesta institucional. Su presencia en el lugar también refleja la dimensión familiar y comunitaria del reclamo, que se articula con organizaciones vinculadas a los derechos de los pueblos originarios.

En paralelo, el caso reaviva la discusión sobre el acceso a la tierra, la autodeterminación y los conflictos no resueltos en distintas zonas de la Patagonia, donde persisten tensiones entre comunidades mapuches, actores privados y el Estado. En ese escenario, la situación de Jones Huala se convierte en un punto de alta sensibilidad política y judicial.

Con el correr de los días, crece la expectativa sobre una eventual intervención que permita destrabar el conflicto, mientras el sistema penitenciario y la Justicia federal enfrentan el desafío de garantizar tanto las condiciones de detención como la integridad física del interno en huelga.

 


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