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Tierras rurales

La historia del pueblo que llegó a manos extranjeras y marcó un antes y un después

Una operación inmobiliaria permitió que un inversor extranjero adquiriera un territorio con viviendas y servicios. El caso se convirtió en un antecedente para la Ley de Tierras sancionada en 2011.

La historia del pueblo que llegó a manos extranjeras y marcó un antes y un después

Un pueblo argentino quedó en el centro del debate nacional por la propiedad de la tierra luego de que, en 2008, un inversor extranjero adquiriera unas 200 mil hectáreas que incluían viviendas, una escuela, una capilla, un puesto sanitario y fuentes de agua. El caso de Valle Hermoso, en La Rioja, se transformó en un antecedente clave para la sanción de la Ley de Tierras y abrió una discusión sobre la extranjerización de grandes extensiones rurales.

La operación se realizó en un contexto en el que no existían restricciones específicas para limitar la compra de grandes superficies por parte de extranjeros. La transferencia de la titularidad registral incluyó todo el territorio de la comunidad, lo que generó preocupación por el impacto que podía tener sobre los habitantes y sobre el acceso a recursos naturales.

El episodio expuso una situación que hasta ese momento no contaba con controles suficientes: la posibilidad de que extensos territorios rurales, con poblaciones establecidas y bienes estratégicos, pasaran a manos privadas sin una regulación estatal específica.

El impacto del caso llegó al ámbito político y legislativo. En 2011 se aprobó la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras, que estableció límites a la propiedad extranjera sobre tierras rurales. La normativa fijó un máximo del 15% para la titularidad extranjera a nivel nacional, determinó restricciones por titular y prohibió la adquisición de terrenos que contengan cuerpos de agua permanentes.

La intención de la ley fue establecer mayores controles sobre la concentración de tierras y proteger zonas consideradas estratégicas por sus recursos naturales, especialmente en regiones rurales donde el territorio tiene un valor económico y ambiental significativo.

Después de la venta, los habitantes de Valle Hermoso comenzaron un largo proceso judicial para defender su permanencia en el lugar. Los pobladores sostuvieron que, más allá de la documentación de la operación, ellos continuaban ocupando el territorio y manteniendo sus vínculos históricos con la comunidad.

Con el paso de los años, la Justicia reconoció el derecho de posesión de los habitantes y avaló la continuidad de la comunidad en esas tierras. Aunque la escritura había otorgado la titularidad registral al comprador extranjero, el fallo consideró la situación de quienes efectivamente vivían y desarrollaban sus actividades en el lugar.

El caso quedó instalado como uno de los ejemplos más citados en Argentina al hablar de soberanía territorial, propiedad rural y protección de recursos naturales. Su historia volvió a tomar relevancia cada vez que se debatieron cambios en las normas que regulan la compra de tierras por parte de extranjeros.

Valle Hermoso continúa siendo una referencia dentro de la discusión sobre el manejo del territorio argentino. La experiencia dejó como principal antecedente la necesidad de contar con herramientas legales para evitar que comunidades completas y zonas de valor estratégico puedan quedar sujetas a operaciones sin controles adecuados.

 


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