Un impactante accidente se registró en la madrugada del domingo sobre la Ruta Nacional 68, a la altura de la conocida curva del INTA, en el tramo que atraviesa el municipio de Cerrillos. Un joven de 18 años protagonizó un vuelco que pudo haber sido fatal, pero milagrosamente resultó ileso.
El hecho ocurrió cuando el conductor, que circulaba en dirección hacia la capital salteña, perdió el control del vehículo al intentar tomar una botella de agua. Esa breve distracción fue suficiente para que el auto se desestabilizara y terminara con las ruedas hacia arriba sobre la banquina.
Pese a la violencia del impacto, el joven logró salir por sus propios medios y fue asistido en el lugar por personal del SAMEC. No presentó heridas de consideración y no fue necesario su traslado a un centro de salud. El test de alcoholemia realizado por la Policía Vial dio resultado negativo.
La curva del INTA es uno de los tramos más temidos por los automovilistas que circulan a diario por la Ruta 68, debido a su diseño cerrado y la poca visibilidad, sobre todo en horarios nocturnos o con neblina. Los vecinos de la zona han señalado reiteradamente la necesidad de mejorar la señalización y reforzar la seguridad vial en el lugar.
Desde el área de Seguridad Vial volvieron a insistir en la importancia de conducir con atención, evitar cualquier tipo de distracción y respetar las velocidades permitidas, especialmente en rutas con alto tránsito como la 68, que conecta la capital salteña con Cafayate y los Valles Calchaquíes.
El accidente, aunque no dejó heridos, vuelve a encender las alarmas sobre la fragilidad de nuestras rutas y la necesidad de una mayor conciencia al volante. Un segundo de distracción puede tener consecuencias irreversibles, y en esta ocasión, la historia no terminó en tragedia solo por un milagro.