En una sesión que se extendió con intensos debates, la Cámara de Diputados de la provincia de Salta aprobó este martes modificaciones importantes al régimen electoral local.
El proyecto, impulsado por legisladores del oficialismo, busca adaptarse al nuevo escenario tras la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y apunta a ordenar la oferta electoral, fortalecer la transparencia y dar mayor claridad a los votantes salteños.
La diputada Socorro Villamayor, una de las principales defensoras de la iniciativa, explicó que el trabajo en este proyecto viene de hace varios meses. Según detalló, la norma tiene como objetivo principal poner orden en una legislación que fue modificada en varias oportunidades y que, en los últimos años, generó confusión tanto para los partidos como para la ciudadanía.
Villamayor recordó que Salta había adoptado las PASO imitando el modelo nacional, con la idea de oxigenar la vida interna de los partidos políticos. Sin embargo, con el tiempo se llegó a la conclusión de que funcionaban más como una encuesta cara y reiterativa que como un mecanismo genuino de selección de candidatos. Por eso, la provincia decidió suspenderlas, y ahora esta reforma busca llenar ese vacío sin volver atrás.
“Esta ley viene a ampliar la participación ciudadana, a dar orden a la oferta electoral y a establecer principios de transparencia e idoneidad de los candidatos”, subrayó la legisladora durante el debate.
El nuevo sistema de frentes y el “D’Hondt integrado”
Uno de los ejes centrales de la reforma es la implementación de un sistema de frentes electorales que permite integrar las elecciones internas con las generales. De esta manera, los partidos podrán presentarse de forma individual o agrupados en alianzas de hasta cuatro listas por categoría (en el caso de los frentes) o dos listas (para partidos solos). Esto limita la fragmentación excesiva que se vio en elecciones anteriores, donde proliferaban sellos partidarios sin demasiada vida interna.
El mecanismo de conteo funciona de la siguiente forma: primero se realiza una sumatoria de votos por frente o partido. El frente que más votos obtiene compite con esa totalidad contra los demás. Luego, dentro de cada frente, se aplica un D’Hondt interno para distribuir las bancas entre las listas que lo integran. De esta manera, el votante elige tanto el “marco general de ideas” representado por el frente como, al mismo tiempo, la lista o candidato que prefiere dentro de esa alianza.
“Se integran las internas con las generales”, resumió Villamayor. Esto, según el oficialismo, le da mayor claridad al electorado: en lugar de enfrentar decenas de boletas sueltas, la gente podrá identificar con más facilidad los proyectos políticos amplios y, dentro de ellos, apoyar al referente que más le convence.
Otro punto destacado es la eliminación del piso del 5% que antes exigían algunos partidos para participar. Ahora, aquellos espacios políticos nuevos o incipientes que cumplan con los requisitos formales podrán competir sin esa barrera, lo que se interpreta como una ampliación de la participación democrática en Salta.
En la categoría de gobernador y vice, el sistema mantiene particularidades: se requiere presentar lista en al menos 15 departamentos, solo podrá haber un candidato por frente y ese postulante no podrá integrar simultáneamente otro espacio. Los votos que reciba ese binomio se computarán directamente para él, sin acumular de otras listas.
Plazos más extensos y narcotest obligatorio
La reforma también introduce cambios en los tiempos electorales. Se extienden los plazos para la presentación de listas, estableciéndose en 70 días tanto para frentes como para partidos individuales. Esta medida busca dar más previsibilidad y permitir una mejor organización de las campañas.
Uno de los puntos que más llamó la atención es la incorporación del narcotest obligatorio para todos los candidatos. Según explicó Villamayor, se tratará de un procedimiento toxicológico de cumplimiento mandatorio, con el objetivo de garantizar mayores estándares de idoneidad y transparencia en quienes aspiran a cargos públicos. Esta medida se enmarca en una tendencia provincial de exigir controles más estrictos en la función pública.
El debate en el recinto: cruces y defensas
El diputado Luis Albeza, por Cerrillos, fue otra de las voces fuertes del oficialismo. Defendió el proyecto como una forma de “ordenar la competencia” después de años de fragmentación. Recordó que en las PASO se veían más de 30 sellos partidarios sin verdadera actividad interna, y que el nuevo sistema invita a los votantes a elegir un marco general de ideas y, dentro de él, al candidato que mejor represente sus preferencias.
Albeza negó enfáticamente que se trate de una “ley de lemas” clásica, como las que se aplicaron en otras provincias. “La categoría de gobernador queda excluida de esa lógica. El gobernador será el que más votos tenga. No es que se canse uno de repetirlo”, insistió. Según su visión, el sistema no le quita decisión al ciudadano, sino que organiza la oferta para que el voto sea más integral y menos fragmentado.
El legislador también apuntó contra las críticas de la oposición, especialmente del bloque olmedista y libertario. Les reclamó no haber presentado alternativas concretas y les recordó que, si realmente querían debatir, podrían haber convocado a todos los partidos políticos. “Nosotros proponemos orden. La gente elige el marco de ideas y después al candidato que mejor le parece”, sintetizó.
Además, Albeza puso el foco en la crisis de representación que viven muchos partidos: mencionó casos de fuerzas que cambiaron abruptamente de orientación ideológica entre una elección y otra, algo que, a su criterio, se evitaría con un sistema que obligue a definir un “marco general” más claro y consistente.
Críticas de la oposición
No faltaron las voces en contra. El bloque libertario, con Soledad Farfán y José Gauffin a la cabeza, rechazó el proyecto. La oposición en general centró sus cuestionamientos en dos puntos principales: la falta de convocatoria amplia al diálogo con todo el arco político salteño y el riesgo de que el nuevo mecanismo se parezca demasiado a una ley de lemas disfrazada.
Desde esos sectores se argumentó que el sistema podría favorecer la concentración de poder en los frentes más grandes y limitar la verdadera competencia plural. También advirtieron sobre posibles efectos en la gobernabilidad y en la representación de minorías.
El oficialismo salió al cruce de estas observaciones durante todo el debate, insistiendo en que el objetivo es fortalecer los partidos y dar mayor legitimidad a los candidatos electos, sin recortar derechos ciudadanos.
¿Qué sigue?
Con la media sanción de Diputados, el proyecto ahora pasa al Senado de Salta para su revisión. Si se aprueba allí sin modificaciones sustanciales, se convertirá en ley y regirá para los próximos comicios provinciales.
Esta reforma llega en un momento clave para la política salteña. Después de años de idas y vueltas con las PASO, la provincia busca un modelo propio que combine participación, orden y transparencia. Sus defensores sostienen que permitirá elecciones más claras y con mayor representatividad. Sus críticos, en cambio, temen que termine beneficiando a las fuerzas mayoritarias y reduciendo la competencia real.
El debate ya está instalado y promete seguir dando que hablar en los próximos meses, tanto en los pasillos legislativos como en las calles de Salta. Los salteños, una vez más, serán los que terminen definiendo con su voto si este nuevo esquema cumple con las expectativas de una democracia más ordenada y cercana a la voluntad popular.