El debate por la reforma laboral en la Cámara de Diputados de la Nación comenzó con un clima cargado de tensión, gritos y acusaciones cruzadas que marcaron el tono de una sesión clave para el oficialismo. Lo que debía ser el tratamiento parlamentario de uno de los proyectos centrales del Gobierno terminó, en su arranque, envuelto en un escándalo que incluyó cuestionamientos reglamentarios, denuncias de agresión y un video que rápidamente se viralizó en redes sociales.
La sesión se abrió con reclamos de legisladores de la oposición por la decisión de avanzar con la votación del plan de labor parlamentaria a mano alzada, sin voto nominal. Apenas alcanzado el quórum, diputados de Unión por la Patria y del Frente de Izquierda se acercaron al estrado para cuestionar al presidente de la Cámara, Martín Menem, por el mecanismo elegido para organizar el debate.
El eje de la discusión inicial fue la aprobación del esquema propuesto por el oficialismo para tratar la reforma laboral. Desde la bancada de La Libertad Avanza impulsaron un cronograma con tiempos limitados de exposición y votación por capítulos, lo que generó rechazo inmediato en la oposición, que reclamaba mayor debate y votaciones nominales.
En medio de ese clima caldeado se produjo uno de los episodios más resonantes de la jornada. Un video difundido por la diputada Lilia Lemoine mostró un fuerte cruce con su par Florencia Carignano, a quien acusó de agredir a trabajadores del recinto en un intento por frenar el inicio formal de la sesión. En las imágenes se escucha a Lemoine increparla a los gritos y lanzar una frase que rápidamente se replicó en redes sociales: “Quedaste grabada”.
El intercambio subió aún más la temperatura política. Desde el oficialismo calificaron el hecho como “inadmisible” y pidieron que se evalúen posibles sanciones, mientras que desde la oposición minimizaron la situación y denunciaron una “provocación” en un contexto de tensión extrema.
En paralelo, el bloque libertario logró imponer su propuesta de organización del debate. El diputado Gabriel Bornoroni planteó que cada dictamen tuviera veinte minutos de exposición y que intervinieran cuarenta oradores distribuidos proporcionalmente entre los bloques. La moción fue sometida a votación y terminó aprobándose con mayoría simple, lo que dejó sin efecto el reclamo opositor de modificar el esquema.
La votación para reconsiderar el plan de labor, impulsada por el peronismo, no prosperó. Obtuvo 107 votos afirmativos y 136 negativos, por lo que el debate continuó bajo las reglas fijadas por el oficialismo. Ese resultado dejó en evidencia que el Gobierno contaba con los números suficientes para avanzar al menos en la discusión general del proyecto.
Otro momento de alta tensión se vivió cuando la diputada Cecilia Moreau tomó la palabra y cuestionó directamente a Menem por la interpretación del reglamento. Lo acusó de intentar “forzar” una reconsideración sin los dos tercios necesarios y defendió el derecho de la oposición a exigir votaciones nominales. El intercambio fue seguido de cerca por todo el recinto, en un contexto de murmullos, interrupciones y gritos cruzados.
El trasfondo de la discusión no es menor. La reforma laboral que impulsa el presidente Javier Milei es uno de los ejes centrales del programa económico del Gobierno. El proyecto propone cambios en las condiciones de contratación, indemnizaciones y modalidades laborales, con el argumento oficial de fomentar el empleo formal y reducir la litigiosidad. Desde la oposición, en cambio, advierten que se trata de un retroceso en derechos adquiridos por los trabajadores.
En Salta, como en el resto del país, el debate genera especial interés. La provincia cuenta con un alto porcentaje de empleo informal y una fuerte presencia de trabajadores del sector público y del comercio, por lo que cualquier modificación en la legislación laboral podría tener impacto directo. Dirigentes sindicales salteños ya anticiparon que seguirán de cerca el tratamiento del proyecto en el Congreso y no descartan medidas si se aprueba en los términos actuales.
El oficialismo alcanzó el quórum con el respaldo de sus propios legisladores y el acompañamiento de bloques aliados como el PRO y sectores de la UCR, además de representantes de distintas provincias. Hubo ausencias en algunos bloques provinciales por motivos de viaje y salud, lo que también incidió en el conteo final de votos.
A lo largo de la jornada, el debate osciló entre los argumentos técnicos sobre el contenido de la reforma laboral y los cruces políticos cada vez más personales. El episodio del video sumó un condimento extra a una sesión que ya se perfilaba como una de las más calientes del año en la Cámara baja.
Más allá de los exabruptos y las chicanas, lo cierto es que el tratamiento del proyecto avanza en un Congreso atravesado por la polarización. El Gobierno necesita mostrar capacidad de gestión y respaldo legislativo, mientras que la oposición busca marcar límites y capitalizar el descontento social frente a las reformas estructurales.
En términos políticos, el arranque accidentado de la sesión dejó una postal clara: el debate por la reforma laboral no será sencillo ni lineal. Cada artículo promete discusión y cada votación será leída en clave electoral, pensando en el impacto que pueda tener en las provincias.
Para Salta, donde la cuestión del empleo y la formalización laboral son temas sensibles, lo que se resuelva en el Congreso puede tener consecuencias concretas en el corto y mediano plazo. Comerciantes, trabajadores del sector privado, empleados estatales y jóvenes que buscan su primer trabajo siguen de cerca el desarrollo de la sesión.
Mientras tanto, el video del cruce en el recinto continúa circulando y alimentando la grieta en redes sociales. La escena expuso no solo la tensión política sino también el nivel de confrontación que atraviesa al Parlamento en tiempos de reformas profundas.