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SALTA

Gustavo Sáenz respaldó la designación de Diego Santilli y pidió pasar “del diálogo a los hechos”

El gobernador salteño remarcó la necesidad de consolidar una agenda verdaderamente federal que atienda las urgencias del interior del país.

Gustavo Sáenz respaldó la designación de Diego Santilli y pidió pasar “del diálogo a los hechos”

La renovación en el organigrama del Gobierno nacional generó fuertes repercusiones en el tablero político de las provincias.

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, fue uno de los primeros mandatarios en salir a fijar postura respecto al desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete. El salteño vio con muy buenos ojos este recambio y deslizó que la llegada del flamante funcionario abre una ventana de oportunidad clave para aceitar los canales de comunicación entre la Casa Rosada y los distintos distritos del territorio argentino.

En medio de las idas y vueltas habituales del mundillo político, llamó la atención que el mandatario norteño no estuviera presente de cuerpo presente en el acto oficial de asunción. Para cortar de cuajo cualquier tipo de especulación sobre supuestos cortocircuitos o falta de sintonía con la gestión nacional, el propio titular del Ejecutivo salteño se encargó de aclarar los tantos y poner blanco sobre negro. Según explicó de forma directa, su faltazo no obedeció a ningún desplante político ni mucho menos, sino a que ya tenía la agenda provincial totalmente cargada con compromisos ineludibles asumidos con anterioridad.

Para que no queden dudas sobre su postura, el gobernador reveló que se comunicó de forma privada con el flamante ministro coordinador para transmitirle sus felicitaciones y ratificarle el acompañamiento que ya venía haciendo público de antemano. La relación entre ambos no es nueva ni mucho menos, sino que arrastra un largo recorrido de militancia y gestión compartida en distintas etapas de la vida pública, lo que genera un clima de confianza mutua que podría resultar sumamente beneficioso para los intereses de la provincia norteña en el corto y mediano plazo.

Al momento de desmenuzar qué impronta le puede aportar este nuevo esquema a la administración central, se puso el acento en la vasta experiencia territorial y el rodaje político que ostenta el nuevo integrante del elenco ministerial. El mandatario salteño ponderó la muñeca del funcionario para dialogar con jefes provinciales de los signos políticos más diversos, una cualidad que cotiza en bolsa a la hora de destrabar conflictos, tejer consensos de fondo y aceitar una agenda legislativa y ejecutiva mucho más abarcativa.

La mirada federal sigue siendo el gran caballo de batalla y el principal reclamo del interior del país. En ese sentido, se insistió en que la Casa Rosada no puede seguir gobernando con el ojo puesto únicamente en lo que pasa en el AMBA, sino que urge incorporar una perspectiva regionalizada. Las asimetrías estructurales de la Argentina hacen que las problemáticas de las provincias del norte no tengan nada que ver con las del sur, por lo que resulta indispensable que las soluciones se piensen a la medida de cada realidad local.

Por otro lado, se encendieron las alarmas respecto a las contradicciones que suelen aparecer cuando la política nacional se traslada a los armados locales. El mandatario cuestionó con dureza a aquellos sectores de la oposición que, a nivel nacional, se muestran predispuestos a poner el hombro y acompañar los proyectos del Gobierno central, pero que después, cuando les toca actuar en el plano provincial, juegan al desgaste y retacean sistemáticamente el mismo nivel de colaboración institucional con las gestiones de los gobernadores.

Para cerrar su análisis de la coyuntura, el gobernador salteño dejó en claro que los plazos de gracia ya se vencieron y que la sociedad exige respuestas urgentes. Tras más de dos años de mandato de la actual gestión federal, el tiempo de los diagnósticos y las mesas de enlace quedó atrás. La consigna de cara a lo que viene está puesta en consolidar los vínculos institucionales para que las eternas promesas de campaña y los borradores de escritorio se transformen, de una vez por todas, en obras y resultados palpables para la gente.


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