El senador nacional por Córdoba, Luis Juez, formalizó su incorporación al bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado y modificó el mapa político de la Cámara alta en una semana decisiva para el Gobierno nacional. El pase, que se venía conversando desde hace meses, se concretó en la previa de una agenda legislativa cargada de debates sensibles, entre ellos la Ley Penal Juvenil, la ley de Glaciares y la reforma laboral.
Con este movimiento, el oficialismo alcanza los 21 integrantes en el Senado y queda en paridad numérica con el bloque Justicialista, que también suma 21 legisladores. El dato no es menor en un escenario de extrema polarización y negociaciones voto a voto, donde cada banca puede inclinar la balanza en proyectos estratégicos para la gestión de Javier Milei.
Juez había llegado a la Cámara alta bajo el paraguas del PRO, pero en diciembre pasado decidió alejarse y conformar un monobloque con el sello de su fuerza provincial, el Frente Cívico de Córdoba. Sin embargo, ya integraba el interbloque que respondía al oficialismo libertario, por lo que su incorporación formal a La Libertad Avanza termina de blanquear una cercanía política que en los hechos ya existía.
El contexto no es casual. Esta semana el Senado debe sesionar en tres jornadas clave: una para la designación de autoridades y otras dos para discutir iniciativas que forman parte del paquete central de reformas impulsadas por el Ejecutivo. En ese marco, consolidar números y exhibir cohesión interna se vuelve determinante para el oficialismo.
La paridad en 21 senadores entre La Libertad Avanza y el bloque Justicialista configura un escenario de equilibrio tenso. Si bien el peronismo mantiene mayor volumen dentro del interbloque, ese armado también muestra fisuras. Hasta el inicio de la semana contaba con 28 integrantes, pero tres legisladores anticiparon su intención de conformar un espacio propio, alejándose del kirchnerismo duro.
Se trata de Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza, vinculados políticamente a los gobernadores Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo. El movimiento de estos senadores responde a una lógica cada vez más visible en el Congreso: mandatarios provinciales que priorizan la negociación directa con la Casa Rosada antes que el alineamiento automático con la conducción nacional del peronismo.
En ese tablero fragmentado, la decisión de Luis Juez adquiere peso específico. No sólo suma un voto, sino también volumen político y experiencia parlamentaria. El cordobés es una figura con trayectoria en el Congreso y con posicionamientos firmes frente al kirchnerismo, lo que lo convierte en un aliado natural para el discurso confrontativo que caracteriza a La Libertad Avanza.
Desde el entorno del senador sostienen que el paso responde a la necesidad de “dar claridad” a su ubicación política y acompañar sin ambigüedades el rumbo económico que impulsa el Gobierno. En términos prácticos, implica integrarse a la estructura formal del bloque libertario, participar de su estrategia parlamentaria y asumir disciplina interna en las votaciones.
Para el oficialismo, la foto también es importante hacia afuera. En un contexto de ajustes, tensiones sociales y debates calientes como la reforma laboral o el régimen penal juvenil, mostrar crecimiento en el Senado envía una señal de fortalecimiento institucional. Cada adhesión suma en un Congreso donde ningún espacio tiene mayoría propia y todo se define a través de acuerdos.
El Senado se ha convertido en un terreno particularmente complejo para el Ejecutivo. A diferencia de Diputados, donde el oficialismo logró articular mayorías circunstanciales con bloques dialoguistas, en la Cámara alta el peso de las provincias y la lógica de representación territorial obligan a una negociación más fina. Gobernadores y senadores juegan su propia partida, atentos a los recursos, las obras y la coparticipación.
En ese esquema, la relación entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales es determinante. El movimiento de legisladores que buscan diferenciarse del kirchnerismo duro refleja un clima de reacomodamiento general. No se trata sólo de alineamientos ideológicos, sino de estrategias para sostener gobernabilidad y acceso a fondos en un año atravesado por la crisis económica.
La incorporación de Juez también tiene impacto simbólico en la oposición tradicional. Su salida del PRO en diciembre marcó una ruptura con el armado que lo llevó al Senado. Ahora, al integrarse formalmente a La Libertad Avanza, consolida un corrimiento hacia el espacio que hoy conduce el Poder Ejecutivo y que disputa liderazgo dentro del electorado antikirchnerista.
En términos numéricos, el empate en 21 senadores entre libertarios y justicialistas obliga a mirar con atención el comportamiento de los bloques provinciales y de los legisladores que se definen como dialoguistas. Allí puede definirse la suerte de proyectos como la reforma laboral, una de las apuestas centrales del Gobierno para avanzar en la flexibilización del mercado de trabajo y promover inversiones.
La Ley Penal Juvenil y la ley de Glaciares también aparecen en el temario inmediato. Ambas iniciativas generan debate transversal y no necesariamente responden a la clásica división oficialismo-oposición. Por eso, el oficialismo necesita consolidar su núcleo duro y luego salir a buscar apoyos puntuales.
En el corto plazo, el ingreso de Luis Juez le permite a La Libertad Avanza mostrar que sigue ampliando su base parlamentaria en el Senado, un ámbito donde cada movimiento tiene repercusión directa en la agenda política nacional. El Gobierno apuesta a sostener esa dinámica y a capitalizar cualquier fractura dentro del peronismo.
El escenario en la Cámara alta, de cara a las próximas sesiones, estará atravesado por negociaciones intensas y acuerdos de último momento. En ese contexto, la formalización del pase de Juez no es un dato menor: suma volumen al oficialismo y recalienta la disputa por el control de la agenda legislativa.
Con un Senado dividido, bloques en reconfiguración y gobernadores atentos a cada paso, el Congreso vuelve a ser el centro de la escena política. Y en ese tablero, cada banca cuenta.