La interna dentro del peronismo sumó un nuevo capítulo tras las declaraciones de Máximo Kirchner, quien respaldó de forma explícita una eventual postulación de Cristina Fernández de Kirchner para las elecciones presidenciales de 2027. Durante una entrevista radial, el referente de La Cámpora sostuvo que existe la intención clara de llevar a la expresidenta como alternativa en las urnas y cruzó con dureza a los sectores del propio movimiento que intentan frenar esa posibilidad.
El diputado nacional afirmó que las mediciones de opinión pública siguen mostrando un peso determinante de la figura de Cristina Fernández en el escenario político actual. En ese sentido, planteó que el espacio seencamina hacia una contienda electoral de gran magnitud, aunque advirtió sobre la existencia de resistencias y operaciones internas dirigidas a obturar su candidatura desde las propias filas del peronismo.
La pretensión del espacio chocará con la situación judicial de la exmandataria, quien se encuentra inhabilitada de forma perpetua para ejercer cargos públicos a raíz de la condena firme dictada en la causa Vialidad. Pese a las ratificaciones del fallo en las instancias superiores del Poder Judicial, el equipo de abogados de la exjefa de Estado mantiene abiertas diversas estrategias de apelación —incluyendo presentaciones ante organismos internacionales como la ONU— con la intención de revertir la sanción antes del próximo turno electoral.
El posicionamiento de Máximo Kirchner vuelve a tensionar la relación con otros sectores del espacio, en especial con el esquema que rodea al gobernador bonaerense Axel Kicillof, proyectado por distintos dirigentes como una figura con aspiraciones a la Casa Rosada. La falta de alineamiento directo y las discrepancias en el armado político siguen marcando la pauta de la disputa por el liderazgo dentro de la oposición.
Por otro lado, la reaparición mediática del legislador incluyó la presentación de una propuesta económica orientada a gravar las transferencias de divisas hacia el exterior. El proyecto busca aplicar un tributo a las ganancias generadas en el país que se fugan sin ningún tipo de contraprestación productiva o de inversión local, diferenciando el régimen según el destino de los fondos.
La iniciativa contempla un esquema de alícuotas progresivas: un 2% genérico para giro de utilidades, un 3% para transferencias dirigidas a países con convenios de doble imposición y hasta un 5% cuando el destino sea considerado un paraíso fiscal. Según las estimaciones expuestas por el propio diputado, la implementación de una medida de este tenor sobre los flujos registrados durante el último año habría permitido una recaudación cercana a los 1.900 millones de dólares.
El proyecto precisa que la carga no recaerá sobre el ahorro individual ni sobre la tenencia de moneda extranjera de los particulares, sino puntualmente sobre el giro de utilidades empresariales no reinvestidas. En cuanto al destino de los recursos, la letra del texto establece que lo recaudado debería distribuirse entre las provincias y los municipios, con afectación específica a partidas de salud, educación, discapacidad, cobertura de medicamentos y el financiamiento del PAMI.