Adela Gleijer, una de las figuras más reconocidas del teatro y la televisión argentina, murió a los 92 años, dejando un vacío en el mundo artístico. Su extensa trayectoria incluye roles memorables en cine, televisión y teatro, donde se destacó por su versatilidad y compromiso con las artes escénicas.
La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores, que destacó su legado y acompañó a la familia en este momento doloroso. Gleijer fue madre de Andrea Tenuta, recordada por su papel en la icónica película “Esperando la Carroza”, y esposa del también actor Juan Manuel Tenuta, fallecido en 2013.
Nacida en Montevideo el 20 de septiembre de 1933, Adela comenzó su carrera artística en Uruguay y rápidamente se convirtió en una presencia central en la escena teatral de Buenos Aires. Su debut escénico en 1956 con “El centroforward murió al amanecer”, en el Teatro El Galpón, marcó el inicio de una carrera que la llevaría a protagonizar una gran cantidad de obras clásicas y contemporáneas. Entre sus trabajos más destacados se encuentran “El círculo de tiza caucasiano”, “Rey Lear”, “Hombre y superhombre”, “Lo frío y lo caliente” y “Gris de ausencia”, consolidándola como una referente indiscutida de la escena local.
Su paso por los principales teatros del país, incluidos el Teatro San Martín y el Teatro Nacional Cervantes, y su participación en ciclos emblemáticos como Teatro Abierto y TeatroxlaIdentidad, la posicionaron como una artista comprometida con el desarrollo cultural y social del país. En 2006, la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación la distinguieron con el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, un reconocimiento que refleja su influencia y dedicación al arte escénico.
En televisión, Gleijer dejó una huella imborrable en ficciones que marcaron a varias generaciones. Participó en series y telenovelas como “Celeste, siempre Celeste”, “Amo y señor”, “Sos mi vida”, “Mujeres de nadie”, “Mi familia es un dibujo”, “El árbol azul”, “Verdad consecuencia”, “Enséñame a vivir”, “Princesa”, “El hombre de tu vida”, “Vulnerables”, “Mujeres asesinas”, “Los Roldán”, “Verano del 98”, “Trillizos dijo la partera” y “Pobre diabla”. Su capacidad para interpretar distintos registros la convirtió en una actriz indispensable para la televisión argentina durante varias décadas.
El cine también contó con la presencia de Gleijer en películas como “Flores robadas en los jardines de Quilmes”, “La fidelidad”, “El señor presidente”, “Cerro Bayo”, “Casi no nos dimos cuenta”, “Algún lugar en ninguna parte”, “El hombre del subsuelo”, “Contragolpe” y “Clínica con música”. Su talento se desplegó en roles que abarcaban desde el drama más profundo hasta la comedia más ligera, demostrando una versatilidad poco común en la actuación argentina.
Más allá de su recorrido profesional, Gleijer fue reconocida por su compromiso con la formación de nuevas generaciones de actores y actrices. Su presencia en talleres, seminarios y charlas la convirtió en una referente ética y artística, inspirando a quienes buscaban consolidar una carrera en el mundo de las artes escénicas.
Su legado familiar también está ligado al arte: Andrea Tenuta, su hija, continuó la tradición actoral y, junto con la obra de su madre, contribuyó a mantener viva la memoria del teatro y la televisión argentina. La combinación de talento, disciplina y pasión por la escena hizo de Adela Gleijer un ejemplo para colegas y espectadores.
La partida de Adela Gleijer genera tristeza en el ámbito cultural, pero también permite celebrar una vida dedicada al arte y a la transmisión de valores artísticos. Su influencia perdurará en la memoria de quienes la vieron actuar, en las grabaciones que aún circulan y en la huella que dejó sobre el escenario.
En un país donde el teatro y la televisión han sido vehículos fundamentales de identidad y cultura, la obra de Gleijer se erige como un testimonio de compromiso y excelencia artística. Su nombre quedará asociado no solo a los personajes que interpretó, sino también a la pasión por el arte que la acompañó hasta los últimos años de su vida.