Juan Carlos Velázquez, el actor y humorista recordado por su personaje El Mini, falleció este miércoles a los 64 años tras sufrir complicaciones derivadas de una neumonía grave. El artista fue internado de urgencia y trasladado a terapia intensiva, donde sufrió un paro cardiorrespiratorio que terminó con su vida.
Durante los últimos años, Velázquez enfrentó serios problemas de salud. En 2024 debió ser hospitalizado por dolores en el pecho y dificultades respiratorias, que revelaron arterias obstruidas. En aquella ocasión relató cómo una gripe común derivó en un cuadro crítico que le impedía incluso caminar o realizar tareas cotidianas.
El Mini se convirtió en un personaje emblemático de la televisión argentina. Su paso por Duro de Domar lo catapultó al reconocimiento masivo, gracias a sus intervenciones espontáneas y frases que quedaron en la memoria colectiva, como “Roberto, estoy recaliente”. También participó en Todo x 2 pesos y realizó colaboraciones en programas como Bendita y Teto TV, consolidando su versatilidad y su estilo único de humor.
Más allá del éxito en televisión, Velázquez vivió períodos complicados. Con el tiempo, las ofertas laborales disminuyeron y la crisis económica, sumada a la pandemia, lo obligaron a reinventarse. Debió abandonar el teatro y buscar alternativas económicas, vendiendo productos eléctricos para comercios y supermercados. Aun así, nunca perdió el vínculo con su público, con quien mantenía contacto a través de redes sociales, compartiendo recuerdos familiares, reflexiones y mensajes de fe.
Su historia personal estuvo marcada por desafíos desde la infancia. Nacido con un déficit de la hormona de crecimiento, sufrió burlas y marginación escolar, experiencias que lo acompañaron durante su juventud. La fe fue un pilar fundamental para su recuperación emocional, y en sus últimos años, Velázquez predicaba y compartía mensajes inspiradores con quienes lo seguían.
El actor había llegado a Argentina desde Paraguay en los años 90, iniciando su carrera artística tras presentarse a un casting alentado por una vecina. Su trayectoria combinó televisión, teatro y comedia, y aunque en los últimos años trabajó menos frente a las cámaras, su legado se mantuvo vigente gracias a la memoria colectiva de sus seguidores.
Entre sus últimas apariciones, destacó su participación en programas donde imitó a figuras públicas y compartió entrevistas que mostraban su humor y su capacidad para conectar con la audiencia. Hasta días antes de su fallecimiento, Velázquez transmitía mensajes de esperanza y fe a través de sus redes, demostrando su cercanía y sensibilidad con su público.
Juan Carlos Velázquez deja un legado de humor, resiliencia y cercanía con la gente. Su paso por la televisión argentina, su historia personal de superación y su vínculo con el público lo convierten en una figura inolvidable, recordada no solo por sus ocurrencias y talento, sino también por su capacidad de inspirar y emocionar a quienes lo admiraron.