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Relación bilateral

Marco Rubio aclaró que no hay acuerdo para enviar migrantes a la Argentina

El secretario de Estado norteamericano confirmó que existen conversaciones con la administración de Javier Milei, aunque aseguró que no hay ningún compromiso firmado.

Marco Rubio aclaró que no hay acuerdo para enviar migrantes a la Argentina

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que no existe ningún acuerdo firmado con la Argentina para recibir migrantes deportados desde territorio norteamericano, aunque reconoció que el tema forma parte del diálogo abierto entre ambos gobiernos. La aclaración llegó en medio de versiones periodísticas que hablaban de negociaciones avanzadas entre Washington y la administración de Javier Milei para implementar un esquema de deportaciones hacia países terceros.

Durante una conferencia de prensa, Rubio sostuvo que su país mantiene conversaciones con distintos gobiernos dispuestos a colaborar en materia migratoria, pero remarcó que, en el caso argentino, no hay definiciones concretas. Según explicó, se trata de intercambios preliminares que no derivaron en compromisos formales ni acuerdos operativos. En ese marco, también cuestionó las filtraciones que circularon en las últimas semanas y sugirió que algunas interpretaciones respondieron a intereses ajenos a la realidad de las negociaciones.

Más allá de la desmentida, el jefe de la diplomacia estadounidense destacó el vínculo político con la Casa Rosada y definió a la Argentina como un socio estratégico. Subrayó la confianza de su gobierno en la gestión de Milei y en su equipo, al tiempo que señaló que las decisiones que adopte el Presidente argentino estarán orientadas al interés nacional.

Las versiones sobre un eventual acuerdo migratorio habían cobrado fuerza luego de que trascendiera que Estados Unidos buscaba alternativas para acelerar procesos de deportación de ciudadanos extranjeros que no pueden ser devueltos de manera inmediata a sus países de origen. En ese esquema, la posibilidad de utilizar territorios de terceros países como escala transitoria forma parte de una estrategia que Washington ya aplicó en otras oportunidades, especialmente para cumplir con políticas de control migratorio más estrictas.

De haberse concretado, el mecanismo habría permitido que personas deportadas desde Estados Unidos fueran enviadas a la Argentina, desde donde se gestionaría su retorno definitivo a sus países de origen. Sin embargo, las declaraciones de Rubio buscaron bajar el tono de esas especulaciones y dejar en claro que, al menos por ahora, no existe un entendimiento cerrado en ese sentido.

El tema migratorio aparece como uno de los puntos sensibles en la relación bilateral, en un contexto político regional atravesado por debates sobre seguridad, fronteras y movilidad internacional. Para el gobierno de Milei, cualquier avance en ese terreno implicaría un delicado equilibrio interno, considerando el impacto social y político que podría generar la recepción de migrantes deportados desde otro país.

Las definiciones de Rubio se dieron luego de una reunión ministerial celebrada en Washington sobre minerales críticos, un encuentro que reunió a representantes de más de cincuenta países con el objetivo de fortalecer las cadenas de suministro y reducir la dependencia global de China en ese sector estratégico. Allí, el funcionario norteamericano volvió a poner en valor el rol de la Argentina dentro del mapa internacional de recursos naturales.

Según explicó, la combinación de ubicación geográfica, riqueza geológica y experiencia en procesamiento posiciona al país como un actor relevante en la producción de minerales críticos y tierras raras, insumos clave para la industria tecnológica, la transición energética y el desarrollo de infraestructura avanzada. Desde teléfonos celulares hasta satélites y computadoras dependen de estos recursos, cuya demanda crece a nivel mundial.

Estados Unidos considera que la Argentina tiene condiciones para transformarse en un socio central en esta materia, no solo para el mercado norteamericano sino también para otros países que buscan diversificar proveedores y reducir riesgos geopolíticos. En ese sentido, Rubio señaló que la capacidad de procesamiento local es un factor diferencial que puede potenciar el rol argentino en las cadenas globales de valor.

El interés estadounidense por los minerales críticos se inscribe en una estrategia más amplia de política económica y exterior impulsada por la administración de Donald Trump, que busca asegurar el acceso a recursos estratégicos y disminuir la dependencia de China, hoy líder mundial en producción y refinamiento de tierras raras. Esa hegemonía es resultado de una planificación sostenida durante décadas, que permitió al gigante asiático consolidar una posición dominante.

Para la Argentina, el escenario plantea desafíos y oportunidades. El país mantiene vínculos económicos y financieros relevantes con China, al mismo tiempo que el actual gobierno apuesta a un alineamiento geopolítico más estrecho con Estados Unidos. Esa tensión obliga a administrar con cautela cada movimiento en el tablero internacional, especialmente en sectores considerados sensibles para las grandes potencias.

En ese marco, las conversaciones diplomáticas abarcan una agenda amplia que va mucho más allá de la cuestión migratoria. Comercio, inversiones, energía, recursos naturales y alineamientos estratégicos forman parte de un vínculo que ambas partes describen como sólido y en expansión, aunque todavía atravesado por definiciones pendientes.

Las palabras de Rubio buscaron transmitir previsibilidad y despejar dudas sobre un tema que generó ruido político y mediático. Mientras tanto, el gobierno argentino mantiene un perfil prudente y evita pronunciamientos públicos sobre negociaciones que, según Washington, todavía no pasaron del terreno del diálogo informal.


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