El Dique Cabra Corral, uno de los destinos turísticos más queridos de Salta, está en el ojo de la tormenta.
Este espejo de agua, ubicado en el corazón de Coronel Moldes, a poco más de 70 kilómetros de la capital provincial, es un imán para miles de visitantes que, semana tras semana, llegan atraídos por su imponente paisaje, la posibilidad de practicar pesca deportiva o disfrutar de los tradicionales paseos en catamarán. Sin embargo, en las últimas horas, imágenes que circularon en redes sociales encendieron las alarmas: el entorno del dique, especialmente en la zona de los embarcaderos, muestra signos de abandono, con basura acumulada y un evidente deterioro que amenaza la experiencia de quienes lo visitan y la salud del ecosistema.
El problema no es nuevo, pero la indignación crece entre los salteños. La postal de botellas plásticas, envoltorios y otros desechos flotando en el agua o esparcidos en las costas contrasta con la belleza natural que caracteriza a este lugar. Vecinos y turistas frecuentes denuncian que la falta de cuidado por parte de algunos visitantes, sumada a controles insuficientes, está poniendo en jaque uno de los principales atractivos turísticos de la provincia. “Es una lástima ver cómo un lugar tan lindo se va degradando. Venimos con la familia a pasar el día, pero encontrás mugre por todos lados”, comentó un vecino de Coronel Moldes que prefirió no dar su nombre.
El Dique Cabra Corral no solo es un punto de encuentro para el turismo, sino también un pilar de la economía local. Los paseos en catamarán, las actividades de pesca y el alquiler de equipos náuticos generan ingresos para muchas familias de la zona. Además, el entorno natural, con sus cerros y su tranquilidad, es un refugio para quienes buscan desconectarse de la rutina. Pero la acumulación de residuos no solo afecta la estética del lugar, sino que pone en riesgo la fauna acuática y la calidad del agua, elementos clave para las actividades recreativas y el equilibrio ambiental.
El malestar no es algo reciente. En julio pasado, otro episodio había generado bronca entre los salteños: pintadas vandálicas aparecieron en las rocas del cerro junto al Puente del Dique, un acto que fue interpretado como una falta de respeto al patrimonio natural de la región. Aquellas imágenes, que también se viralizaron en redes sociales, desataron un fuerte reclamo por mayor conciencia ambiental y medidas más estrictas para proteger el lugar. Hoy, la situación en los embarcaderos vuelve a poner el foco en la necesidad de acciones concretas.
Desde la comunidad de Coronel Moldes, muchos coinciden en que el problema radica en una combinación de factores: la falta de educación ambiental de algunos visitantes, la insuficiencia de controles y la carencia de infraestructura adecuada para la gestión de residuos. “Faltan más tachos de basura, carteles que indiquen dónde tirar los desechos y, sobre todo, controles para que se cumplan las normas”, señaló una comerciante que trabaja cerca del dique. En efecto, los contenedores de basura son escasos en algunos sectores, y la ausencia de campañas de concientización visibles agrava la situación.
El impacto de la contaminación en el Dique Cabra Corral trasciende lo estético. El agua, que es hogar de diversas especies de peces y otras formas de vida, puede verse afectada por los desechos plásticos y orgánicos que se acumulan. Esto no solo pone en riesgo la biodiversidad, sino que también podría impactar en la salud de quienes practican actividades recreativas o consumen el pescado capturado en la zona. Además, el deterioro del paisaje puede desalentar el turismo, un motor económico clave para Coronel Moldes y toda la región.
Frente a este panorama, tanto vecinos como autoridades locales coinciden en la urgencia de tomar medidas. Por un lado, se reclama una mayor presencia de inspectores que supervisen el cumplimiento de las normas ambientales. Por otro, se insiste en la necesidad de campañas educativas que promuevan el respeto por el entorno. “El dique es de todos, pero si no lo cuidamos, lo vamos a perder. No puede ser que por la inconciencia de unos pocos, paguemos todos”, expresó un pescador de la zona, quien lleva años trabajando en el dique.
Las redes sociales, que han sido el canal para visibilizar el problema, también se convirtieron en un espacio para proponer soluciones. Usuarios salteños han compartido ideas como jornadas de limpieza comunitaria, la instalación de más puntos de recolección de residuos y sanciones más duras para quienes ensucien el lugar. “Hay que cuidar lo nuestro. El Cabra Corral es un orgullo salteño, pero si no lo protegemos, va a terminar siendo un recuerdo”, escribió un usuario en una publicación que sumó cientos de interacciones.
El desafío no es menor. El Dique Cabra Corral no solo es un atractivo turístico, sino también un símbolo de la identidad salteña, un lugar donde convergen la naturaleza, la historia y la cultura de la región. Preservarlo requiere un esfuerzo colectivo que involucre a los visitantes, los comerciantes, los vecinos y las autoridades. En este sentido, iniciativas como las limpiezas comunitarias, que ya se han realizado en otros puntos turísticos de Salta, podrían ser una herramienta clave para recuperar el esplendor del lugar.
Mientras tanto, el mensaje es claro: el Dique Cabra Corral necesita del compromiso de todos para seguir siendo el emblema que es. Evitar arrojar basura, respetar las normas y denunciar actos vandálicos son pasos fundamentales para garantizar que este tesoro natural siga siendo un orgullo para Salta y un destino imperdible para quienes lo visitan. La pelota está en la cancha de los salteños y de quienes eligen disfrutar de este paraíso: el futuro del dique depende de las acciones que se tomen hoy.