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Tragedia

Inundaciones en Salta: familias de Rivadavia muestran la tragedia tras la crecida del Bermejo

La reciente crecida del río Bermejo dejó a decenas de familias criollas en una situación desesperante en el Chaco salteño, con hogares destruidos por el barro y una falta de asistencia que agrava la crisis diaria.

Inundaciones en Salta: familias de Rivadavia muestran la tragedia tras la crecida del Bermejo

En Rivadavia Banda Sur, el paso del agua no fue solo un evento pasajero; dejó un rastro de destrucción que se extiende en el tiempo, complicando la rutina de las familias criollas que habitan el monte chaqueño.

 

El barro acumulado, mezclado con ramas, basura y restos de animales, invade las casas humildes construidas con postes de horquilla, alterando sus estructuras y haciendo imposible una vuelta rápida a la normalidad. El calor y la humedad intensifican el hedor, un recuerdo imborrable para quienes lo viven, mientras el suelo exhala vapor que agrava la sensación de ahogo en esta zona del norte argentino.

Las consecuencias van más allá de lo material: los animales, vitales para la subsistencia de estas comunidades, se mueren de hambre al perderse el pasto y las algarrobas que abundan en verano. Sin alimentos ni medicamentos para el ganado, las majadas se debilitan día a día, y la ausencia de veterinarios deja a las familias sin opciones para salvar lo poco que queda. En Salta, donde las inundaciones por crecidas de ríos como el Bermejo son recurrentes, esta realidad pone en evidencia la vulnerabilidad de los pobladores del interior, que dependen de la tierra para todo.

 

Sigue la pesadilla de las familias inundadas en Rivadavia Banda Sur
 

Gloria Alzogaray, una vecina de Las Delicias, resume el drama al contar cómo caminan kilómetros por un simple bolsón de mercadería, sin agua potable ni atención médica adecuada. "El agua te deja sin nada", dice, refiriéndose a electrodomésticos, ropa y muebles enterrados bajo el lodo, un panorama que se repite en hogares como el de su hermana Adelaida o el de Antonina, una abuela de 80 años. Estas familias, muchas con miembros discapacitados, improvisan refugios con nylon y duermen a la intemperie, expuestos al clima implacable del Chaco salteño.

La ayuda estatal, aunque presente en un primer momento, resulta insuficiente frente a la magnitud de la catástrofe social en Rivadavia Banda Sur. Los vecinos piden la presencia de autoridades locales y provinciales, como ministros, concejales e intendentes, para evaluar de cerca la destrucción y ofrecer soluciones concretas, como casillas temporales o asistencia sanitaria. Sin leña seca para cocinar, ollas limpias o alimentos básicos, la supervivencia se convierte en una lucha diaria en esta región fronteriza con Chaco.

 

Sigue la pesadilla de las familias inundadas en Rivadavia Banda Sur
 

Puestos como El Carmencito, Guayacán y otros en el este salteño, como El Destierro o Media Luna, comparten el mismo calvario, con familias criollas e indígenas aisladas y sin noticias claras sobre su estado tras la inundación. El barro no solo destruye paredes y techos, sino que mueve lentamente las bases de las viviendas, generando miedo a derrumbes inminentes. En un contexto donde el cambio climático agrava las crecidas en Salta, estos relatos destacan la necesidad de un apoyo sostenido para evitar que la tragedia se perpetúe.

Para colaborar o contactar a afectados como Dalila Alzogaray, se puede llamar al 3874846060, un gesto para tender una mano en medio de esta pesadilla que afecta al corazón rural de Argentina.


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