La ciudad de Salta volvió a quedar bajo el impacto de un fuerte temporal de verano. Durante la tarde del viernes, lluvias intensas y de corta duración provocaron inundaciones en distintos sectores del micro y macrocentro, con complicaciones en el tránsito y serios inconvenientes para peatones y automovilistas. En pocos minutos, varias calles quedaron cubiertas de agua, generando demoras, desvíos y situaciones de riesgo.
El fenómeno se sintió con mayor fuerza en zonas céntricas y barrios cercanos, donde el sistema de desagües no logró absorber el volumen de agua caída. Veredas anegadas, bocas de tormenta desbordadas y vehículos circulando con dificultad fueron algunas de las imágenes que se repitieron durante la tarde, en un escenario típico de las tormentas intensas que caracterizan al verano salteño.
En algunos sectores de la ciudad, la lluvia estuvo acompañada por caída de granizo, lo que generó preocupación entre vecinos y comerciantes. Si bien no se registraron daños de consideración, la intensidad del episodio volvió a poner en alerta a la población, especialmente por tratarse de tormentas localizadas que se desarrollan de manera repentina.
Un dato que llamó la atención fue la diferencia entre lo ocurrido en la zona urbana y los registros tomados en el área del aeropuerto. En el horario oficial de medición de la tarde no se detectaron precipitaciones, a pesar de que en gran parte de la ciudad la lluvia fue persistente. Esta situación responde a la distribución irregular de las tormentas convectivas, frecuentes en el norte argentino, que pueden descargar grandes volúmenes de agua en áreas puntuales.
Durante el desarrollo del temporal, se registraron ráfagas de viento cercanas a los 50 kilómetros por hora, lo que contribuyó a la inestabilidad y a la sensación de mal tiempo. La temperatura, que había superado los 31 grados antes de la tormenta, comenzó a descender levemente tras el paso de las lluvias, aunque el ambiente continuó pesado y húmedo.
El alerta meteorológico por tormentas se mantuvo vigente durante la noche del viernes, con advertencias por lluvias intensas, actividad eléctrica, ráfagas y posible caída de granizo. Este tipo de alertas son habituales en la temporada estival en la provincia de Salta y buscan reducir riesgos ante fenómenos que pueden generar complicaciones en zonas urbanas y rurales.
Para el sábado, el pronóstico anticipa una jornada calurosa, con una temperatura máxima cercana a los 30 grados. Sin embargo, la estabilidad será limitada. Desde el mediodía y durante varias horas se esperan nuevas tormentas, bajo alerta amarilla, con lluvias de variada intensidad y acumulados que podrían ubicarse entre los 20 y 50 milímetros.
El domingo llegaría con un cambio más marcado en las condiciones del tiempo. Se prevé un descenso notable de la temperatura, con una máxima que rondaría los 22 grados. Durante la mañana podrían registrarse lluvias persistentes, mientras que por la tarde se esperan precipitaciones aisladas y un ambiente más fresco, poco habitual para esta época del año.
De cara al inicio de la semana, el tiempo seguiría inestable. El lunes se presentaría con temperaturas moderadas, alrededor de los 25 grados, y baja probabilidad de lluvias hacia la noche. El martes, en tanto, volvería a subir levemente la temperatura, con chances de precipitaciones durante la madrugada y primeras horas del día.
Ante este panorama, se recomienda extremar las precauciones, evitar circular por calles inundadas y no intentar cruzar zonas anegadas. También es clave mantenerse informados a través de los canales oficiales, ya que el clima en Salta continuará marcado por la inestabilidad y las tormentas típicas del verano.