El reconocido cantante y compositor canadiense Neil Young volvió a encender la polémica con el lanzamiento de una nueva canción en la que arremete con fuerza contra Donald Trump. El tema, titulado Big Crime, fue grabado durante una prueba de sonido en la ciudad de Chicago y difundido de forma independiente a través del canal oficial de YouTube del artista.
Lejos de ser una simple producción musical, la canción se convierte en una declaración política cargada de contenido crítico. Young acusa al expresidente estadounidense de cometer “crímenes graves” durante su paso por la Casa Blanca, y no escatima en señalar prácticas autoritarias impulsadas desde el gobierno norteamericano, tanto en las calles como en el ámbito educativo.
La letra de Big Crime no deja espacio para la ambigüedad: hay una denuncia directa a lo que el artista interpreta como una avanzada represiva sobre los derechos civiles. Con un tono sombrío y guitarras crudas, Young utiliza su plataforma para poner el foco en decisiones políticas que, a su entender, atentaron contra valores democráticos básicos. La canción fue grabada junto a Chrome Hearts, su banda actual, en un contexto improvisado pero cargado de intención: una prueba de sonido en la Northerly Island, un popular parque de la ciudad de Chicago, reconvertido en espacio para espectáculos.
El lanzamiento se dio en un momento en que las tensiones políticas siguen latentes en Estados Unidos, con una sociedad aún polarizada tras los años de mandato de Trump y el inicio de la campaña para las próximas elecciones presidenciales. Aunque Young reside desde hace años en California, mantiene la ciudadanía canadiense y nunca dejó de involucrarse activamente en los debates políticos de su país de residencia.
Esta no es la primera vez que Neil Young apunta sus dardos contra el exmandatario. Ya en 2020, en plena efervescencia electoral, había reversionado su canción Lookin' for a Leader, originalmente compuesta en 2006 como una crítica a George W. Bush. En aquella oportunidad, adaptó la letra con referencias directas a Trump, a quien describió como “el peor presidente de la historia de nuestro gran país”.
A lo largo de su carrera, Young ha hecho del compromiso social y político una parte fundamental de su obra. Temas como Ohio —sobre la masacre de estudiantes en la Universidad de Kent— o álbumes enteros como Living With War lo posicionaron como una figura clave del rock comprometido. En Big Crime, esa línea continúa, pero con una carga aún más explícita y contemporánea.
La canción también hace referencia a decisiones tomadas durante la presidencia de Trump, como la declaración de “emergencia criminal” en Washington D.C. en medio de protestas, una medida que implicó el despliegue de tropas de la Guardia Nacional pese a que los índices de criminalidad se encontraban en sus niveles más bajos en más de treinta años, según cifras oficiales. Para Young, este tipo de acciones constituyen un abuso de poder que no puede pasar desapercibido ni ser olvidado.
Más allá de sus posicionamientos ideológicos, el músico también mantuvo enfrentamientos legales con Trump. Durante su presidencia, el exmandatario utilizó varias canciones de Young en sus actos de campaña sin autorización, lo que generó un conflicto público y una amenaza de acciones judiciales por parte del artista. Este trasfondo le da aún más peso a Big Crime, que no sólo actúa como una pieza musical, sino también como un testimonio de resistencia frente a lo que el propio Young considera una deriva autoritaria.
La figura de Neil Young es respetada especialmente por los amantes del rock clásico y de la música con mensaje. Sus discos siguen sonando en vinilos, radios y plataformas digitales, y su actitud contestataria encuentra eco en sectores de la sociedad que valoran el arte como herramienta de denuncia. En este contexto, el lanzamiento de Big Crime no pasa desapercibido entre los oyentes argentinos que siguen atentos las expresiones artísticas que cruzan música y política.
El hecho de que la canción haya sido publicada en YouTube sin una promoción masiva también habla del carácter artesanal y auténtico del mensaje. No hubo campañas de marketing ni anuncios previos: simplemente apareció, como un grito directo al corazón del poder.
En el actual panorama global, donde las tensiones sociales y los liderazgos autoritarios generan preocupación en diferentes latitudes, la voz de Neil Young suma una nueva pieza al rompecabezas del debate cultural. Y aunque su mensaje apunta directamente a Estados Unidos, sus palabras resuenan más allá de sus fronteras.
En definitiva, Big Crime es mucho más que una canción. Es un acto de denuncia, un recordatorio incómodo y una pieza de arte cargada de sentido. En tiempos donde los discursos de odio y la intolerancia ganan espacio en distintas partes del mundo, Young se mantiene fiel a su esencia: la de un artista que no se calla, que incomoda y que, con su guitarra al hombro, sigue apostando por la verdad.