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ORGULLO SALTEÑO

Los hermanos Benavides hicieron historia en el Dakar y emocionaron a todo el país

Kevin ganó por primera vez una etapa en autos y su hermano volvió a imponerse en motos en una jornada inolvidable para Argentina, con fuerte sello salteño.

Los hermanos Benavides hicieron historia en el Dakar y emocionaron a todo el país

La etapa 7 del Rally Dakar quedará marcada como una de las jornadas más memorables para el deporte argentino. En un mismo día, dos hermanos lograron algo inédito en la competencia más exigente del automovilismo mundial: ganar una etapa cada uno en categorías distintas. Kevin Benavides celebró su primera victoria en autos, mientras que su hermano, referente histórico del motociclismo nacional, volvió a subir a lo más alto en motos y sumó un nuevo triunfo a su impresionante trayectoria.

La hazaña tuvo un impacto inmediato por su carácter excepcional, pero también por la carga emocional que arrastró. No se trató solo de un resultado deportivo, sino de una historia de esfuerzo, perseverancia y familia que atravesó fronteras y conmovió a miles de argentinos que siguieron la competencia desde temprano. Para Salta, además, fue una jornada de orgullo absoluto: dos de sus máximos exponentes llevaron la bandera provincial y nacional a lo más alto del desierto.

Kevin, visiblemente emocionado tras cruzar la meta, dejó en claro la dimensión del momento. La victoria significó un punto de inflexión en su carrera dentro de la categoría autos, después de años de adaptación y trabajo silencioso. Haberlo logrado el mismo día que su hermano multiplicó el valor simbólico del resultado y convirtió la etapa en una celebración compartida.

El triunfo en motos, por su parte, confirmó una vez más la vigencia del mayor de los Benavides, que volvió a mostrar solidez, experiencia y temple en un terreno siempre cambiante. Con esta victoria, amplió su cuenta personal en el Dakar y reafirmó su lugar entre los grandes nombres de la historia de la competencia. Lejos de la individualidad, eligió destacar el logro familiar y el camino recorrido juntos.

La etapa tuvo además otro condimento especial para Argentina. En la misma jornada, Jeremías González Ferioli se impuso en su categoría, completando un día perfecto para el país, con tres victorias en distintas divisiones. Un hecho poco frecuente que reforzó la idea de una verdadera fiesta albiceleste en pleno Dakar y que potenció aún más el impacto de lo conseguido por los Benavides.

En el caso de Kevin, el resultado fue también un reconocimiento al trabajo en equipo. El piloto salteño remarcó la importancia de su copiloto y del conjunto técnico que lo acompaña, clave para sostener el ritmo y tomar decisiones acertadas en una competencia donde cada error se paga caro. La victoria no fue casualidad, sino la consecuencia de una construcción paciente y sostenida.

Más allá de los números y las estadísticas, la imagen que quedó grabada fue la de dos hermanos celebrando juntos, conscientes de haber escrito una página única en la historia del Dakar. Una escena que sintetizó años de sacrificio, entrenamientos lejos de casa y una pasión heredada que los llevó a compartir los momentos más altos del automovilismo mundial.

Para Salta, la actuación de los Benavides volvió a poner a la provincia en el centro de la escena deportiva internacional. No solo por los resultados, sino por los valores que representan: constancia, humildad y compromiso. En cada edición del Dakar, su presencia renueva el vínculo entre el rally y una tierra que los vio crecer y que sigue cada etapa como propia.

La séptima etapa del Dakar no fue una más. Fue el día en que dos hermanos argentinos lograron lo que nadie había conseguido antes, el día en que la bandera celeste y blanca flameó en lo más alto de tres categorías y el día en que el apellido Benavides quedó definitivamente grabado en la historia grande de la competencia. Una jornada para recordar, celebrar y contar.


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