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REACCIONES

El mercado reaccionó con fuertes bajas tras la salida de Lavagna del Indec

La postergación del cambio en la metodología del IPC y la renuncia de Marco Lavagna generaron nerviosismo entre los inversores.

El mercado reaccionó con fuertes bajas tras la salida de Lavagna del Indec

Los activos financieros argentinos atravesaron una jornada negativa, atravesados por la incertidumbre que generó la salida de Marco Lavagna de la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la decisión oficial de postergar sin fecha el cambio en la metodología de medición de la inflación. El ruido político y técnico alrededor del IPC impactó de lleno en el humor del mercado, que respondió con caídas generalizadas en acciones y bonos, mientras el riesgo país volvió a escalar.

El índice S&P Merval retrocedió 2,9% y cerró en 3.106.672 puntos, profundizando un clima vendedor que se acentuó a lo largo de la rueda. Los bonos soberanos en dólares también operaron en terreno negativo, con bajas promedio de 0,2% entre los Bonares y los Globales, lo que empujó al riesgo país hasta los 495 puntos básicos. Todo ocurrió en una jornada en la que los mercados internacionales mostraban un tono más favorable, lo que dejó a los activos locales claramente desacoplados de la tendencia externa.

El foco de la tensión estuvo puesto en el Indec y, en particular, en el futuro del Índice de Precios al Consumidor. El IPC es una variable clave para el programa económico: no solo mide la inflación, sino que también funciona como referencia para la actualización de las bandas cambiarias, influye en las tasas de interés y condiciona las expectativas de los inversores. En ese contexto, la renuncia de Lavagna encendió alertas sobre la consistencia del proceso de desinflación.

La sensibilidad del mercado ya venía en aumento tras el dato de inflación de diciembre, que marcó un 2,8% mensual, un nivel considerado elevado dentro del sendero que busca consolidar una baja sostenida de los precios. A eso se sumaba la expectativa por un cambio metodológico en el IPC, que iba a incrementar el peso de los servicios, el rubro que más viene presionando sobre el índice general.

Desde el Ministerio de Economía se confirmó que esa modificación quedará postergada. Según explicó el titular del Palacio de Hacienda, la diferencia de criterio sobre el momento adecuado para implementar el cambio fue uno de los factores que derivaron en la salida de Lavagna. La decisión oficial apunta a avanzar con una nueva metodología recién cuando el proceso de desinflación esté más firme, para evitar distorsiones adicionales en un indicador clave.

La reacción del mercado fue inmediata. A pesar del buen desempeño de Wall Street, los inversores optaron por reducir exposición a activos argentinos, en un contexto donde cualquier señal de incertidumbre institucional o técnica suele amplificar los movimientos. La combinación de ruido local y mayor cautela global volvió a poner bajo presión a acciones y bonos, con un claro sesgo defensivo.

El dólar también mostró movimientos. En el segmento mayorista, la divisa subió cuatro pesos y cerró en $1.451 para la venta, con un volumen operado relativamente bajo. Sobre el final de la rueda se registró una mayor presión compradora, aunque el tipo de cambio se mantuvo por debajo de los niveles de cierre de diciembre. El Banco Central, por su parte, compró USD 39 millones y acumuló compras por más de USD 1.100 millones en lo que va del mes, mientras las reservas brutas superaron los USD 45.000 millones.

En el mercado minorista, el dólar al público avanzó hasta $1.470 en el Banco Nación, su valor más alto desde mediados de enero. Los contratos de dólar futuro también cerraron con subas moderadas, aunque con escaso volumen de operaciones. En contraste, el dólar blue registró una baja pronunciada y quedó como el tipo de cambio más barato del mercado, incluso por debajo del mayorista.

El escenario financiero se vio además condicionado por un contexto internacional más volátil. Los precios del petróleo y del oro mostraron fuertes caídas, mientras que las criptomonedas siguieron bajo presión, con el Bitcoin operando muy lejos de sus máximos históricos. En este marco, los activos de mercados emergentes volvieron a quedar en el centro de las ventas, afectados por una mayor aversión al riesgo.

Con la mirada puesta en los próximos datos de inflación y en la reconfiguración del Indec tras el cambio de autoridades, el mercado sigue operando con cautela. La evolución del IPC y la credibilidad de las estadísticas oficiales vuelven a ocupar un rol central en un contexto donde cada señal cuenta y cualquier ruido se traduce rápidamente en precios.

 


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