Febrero abre un nuevo capítulo para el mercado de alquileres en Salta, con aumentos que impactan en los bolsillos de inquilinos y una tendencia creciente hacia contratos más flexibles. Los cambios responden al fin del esquema anterior y a la implementación de nuevas normas que permiten pactar índices de actualización distintos, según el tipo de ingreso del arrendatario.
Los incrementos de los últimos años fueron notables: los contratos ajustados por una combinación de inflación y salario subieron alrededor del 390%, mientras que los que solo se actualizaron por inflación crecieron un 280%. En los últimos doce meses, la diferencia fue menor: los contratos mixtos aumentaron un 36% y los ajustados por inflación un 33%. Sin embargo, la reciente brecha entre salario e inflación vuelve a presionar a quienes alquilan.
Hoy, la tendencia es a firmar contratos por 24 meses, con ajustes trimestrales o semestrales. La elección del índice de actualización se vuelve clave: para trabajadores con sueldo fijo, lo recomendable es atarse al salario, mientras que quienes tienen ingresos vinculados a precios pueden optar por ajustes inflacionarios. Este nuevo esquema permite mayor previsibilidad tanto para inquilinos como para propietarios.
En cuanto a valores, los monoambientes en el macrocentro parten de $350.000, y pueden superar los $600.000 en edificios con más servicios y expensas elevadas. Las casas muestran aún más diversidad: se pueden alquilar desde $580.000 en Santa Ana, mientras que en barrios como El Huaico o urbanizaciones cerradas los precios arrancan en $700.000, llegando a más de un millón de pesos según amenities como pileta o quincho.
El mercado temporal también mostró alta actividad en enero. Departamentos en el centro se alquilaron desde 40 dólares por noche, y casas en San Lorenzo, Cerrillos o San Luis oscilaron entre 70 y 90 dólares. En zonas turísticas de mayor demanda, como El Tipal o Estancia de San Lorenzo, los precios llegaron hasta 300 dólares por día. Este movimiento reflejó la preferencia de muchas familias por viviendas con pileta frente a hoteles, e incluso provocó una baja en la ocupación hotelera en lugares como Cafayate.
Un fenómeno preocupante es el aumento de estafas en plataformas digitales. Algunos estafadores copian fotos de propiedades, modifican precios y piden adelantos que nunca se devuelven. Por eso, los especialistas recomiendan operar siempre con corredores matriculados y advierten sobre la necesidad de una ley que proteja a los usuarios frente a este tipo de maniobras.
Con estos cambios, febrero marca un punto de inflexión: los inquilinos deberán adaptarse a ajustes que pueden ser más frecuentes y elevados, mientras los propietarios ganan flexibilidad para pactar contratos a medida. La clave será encontrar acuerdos equilibrados que consideren la capacidad de pago, el tipo de ingreso y las características de cada propiedad. En un mercado con precios crecientes, la planificación y la asesoría profesional se vuelven indispensables para navegar el panorama de alquileres en Salta.