Antes de ser una receta viral, el chipá ya viajaba en canastos, terminales y rutas del Nordeste. Es una preparación de raíz guaraní que cruza fronteras y discusiones: cambia el queso, cambia la forma y a veces cambia hasta el nombre.
Ingredientes
500 g de fécula de mandioca
250 g de queso semiduro rallado
100 g de queso cremoso o mozzarella firme
2 huevos
100 g de manteca blanda
120 a 170 ml de leche
8 g de sal, según los quesos
1 cucharadita de semillas de anís, opcional
Cómo hacer chipá casero
Colocar la fécula en un bol amplio. Sumar la sal, el queso semiduro y el queso blando cortado pequeño. Mezclar con las manos para repartirlos bien.
Agregar los huevos y la manteca. Trabajar apretando la preparación entre los dedos. Incorporar la leche de a poco: la cantidad cambia según el tamaño de los huevos y la humedad del queso.
La masa final debe poder compactarse sin quedar líquida ni pegarse demasiado. Si se desarma, necesita un poco más de leche; si quedó muy blanda, sumar una pequeña cantidad de fécula.
Formar bolitas de 35 a 40 gramos y acomodarlas separadas sobre una placa. Llevar 20 minutos a la heladera. Mientras tanto, calentar el horno a 200 °C.
Hornear entre 15 y 18 minutos, hasta que la base esté dorada y la superficie comience a agrietarse. No hay que secarlos: el centro debe conservar humedad y elasticidad.