Hay platos que se ganan un lugar fijo en la mesa familiar por lo simples que resultan, y este es uno de esos casos. Se arma con ingredientes que casi siempre están en la cocina, sin necesidad de amasar ni usar harinas de trigo, y el resultado es una preparación calentita, cremosa y gratinada.
La propuesta sirve para romper con la rutina de la tarta de siempre. Con los mismos sabores pero sin la masa, el resultado es una comida más liviana, igual de sabrosa y perfecta para una cena de semana.
Los ingredientes que hacen la magia
- 2 latas de choclo (granos de maíz amarillo), bien escurridas
- 1 cebolla grande, caramelizada
- 3 huevos
- 80 g de queso rallado (tipo parmesano o sardo) para gratinar
- 150 g de queso cremoso (o mozzarella) en cubitos
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- ½ cucharadita de pimienta negra molida o nuez moscada
- ½ cucharadita de perejil deshidratado
- Sal a gusto, según el punto de sal del choclo en lata y del queso rallado
Manos a la obra: así se prepara
- Picar la cebolla bien chiquita y cocinarla en una sartén con un hilo de aceite, a fuego medio-bajo, hasta que quede transparente y dorada. Dejar entibiar antes de seguir.
- Colocar el choclo bien escurrido en la procesadora junto con la cebolla tibia y procesar hasta lograr una mezcla homogénea. Quienes prefieran una textura más rústica pueden dejar algunos granos enteros.
- Pasar la preparación a un bowl amplio y condimentar con pimienta, perejil deshidratado y sal a gusto. Sumar el queso cremoso en cubitos y el polvo para hornear.
- Incorporar los huevos al final y mezclar bien hasta integrar todo.
- Volcar la preparación en una fuente para horno de 22-24 cm de diámetro y espolvorear el queso rallado por encima.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C durante 40 minutos, o hasta que el pastel esté firme y bien dorado en la superficie.
El truco que nadie te confiesa
Dejar reposar el pastel unos minutos fuera del horno antes de cortarlo marca toda la diferencia: el queso se asienta, la estructura se afirma y cada porción sale entera, sin perder esa cremosidad por dentro que lo hace tan tentador.
Quienes prefieran evitar las latas pueden reemplazarlas por 6 choclos medianos frescos, desgranados antes de procesar. Y para los más fanáticos del picante suave, un toque de pimentón dulce agregado mientras se carameliza la cebolla le suma un perfil de sabor todavía más profundo.