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Receta de "Tarteletter", las canastitas danesas de pollo que conquistan con su cremosidad

Una receta clásica de Dinamarca que se volvió una de las favoritas por su mezcla justa entre suavidad y sabor.

Receta de "Tarteletter", las canastitas danesas de pollo que conquistan con su cremosidad

Las tarteletter son esas canastitas danesas hechas con una crema de pollo que aparecen como un pequeño capricho salado cuando querés salir de la rutina y terminan convirtiéndose en la estrella de la mesa. Tienen un equilibrio que enamora, con una base crocante y un relleno suave y calentito que hace que cada bocado se sienta especial.

En Dinamarca son un clásico de reuniones familiares y festejos, pero acá encajan perfecto en picadas, como entrada o incluso para acompañar una comida liviana. Se preparan con ingredientes simples y un armado que no tiene demasiadas vueltas, lo que las vuelve ideales para probar algo distinto sin meterse en recetas complicadas.

¿Cómo preparar los “Tarteletter” y deleitar a tus comensales con algo sabroso?

Aunque hoy se vean como un bocado moderno, estas canastitas tienen un origen bien tradicional dentro de la cocina danesa. Nacieron como una forma simple de aprovechar restos de pollo y vegetales, y con el tiempo se volvieron un plato infaltable en almuerzos familiares y celebraciones.

Ingredientes

Para las canastitas:

  •     12 tapas de masa para tartaletas o masa hojaldrada lista 
  •     Manteca, cantidad necesaria para enmoldar

Para el relleno:

  •     2 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas
  •     1 cebolla picada
  •     1 puerro en rodajas finas
  •     1 taza de arvejas
  •     2 cucharadas de manteca
  •     2 cucharadas de harina
  •     2 tazas de leche
  •     Sal y pimienta a gusto
  •     Nuez moscada (opcional)

Paso a paso

- Precalentá el horno a 200 °C y acomodá las canastitas en una bandeja. Pinchá la base con un tenedor para que no se inflen mientras se hornean.

- Si el pollo no está cocido, hervilo en agua con sal unos 15 o 20 minutos hasta que quede tierno. Dejalo enfriar un poco y desmenuzalo con dos tenedores. Derretí la manteca en una sartén a fuego medio y agregá la cebolla picada y el puerro en rodajas. Cociná todo hasta que quede blando y transparente, sin que llegue a dorarse.

- Sumá la harina por encima y mezclá bien para que se integre con las verduras. Cociná uno o dos minutos para que pierda el gusto a crudo. Agregá la leche, de a poco, en dos o tres tandas, revolviendo siempre para que no se formen grumos. Cuando esté toda incorporada, dejá que la mezcla hierva bajito hasta que tome una consistencia cremosa.

- Probá la textura: si está muy espesa, agregá un chorrito más de leche; si está muy líquida, dejala cocinar un minuto más. Sumá el pollo desmenuzado y las arvejas. Mezclá bien hasta que todo quede parejo y las arvejas estén calientes.

- Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada si te gusta. Probá y ajustá el sabor ahora, que es el mejor momento. Apagá el fuego y dejá que el relleno repose unos minutos para que se espese un poco y sea más fácil de manejar.

-Rellená cada canastita con una o dos cucharadas de la mezcla, sin llenarlas hasta arriba del todo para que no se derramen. Llevá la bandeja al horno por 6 u 8 minutos, solo para calentarlas y darles un toque más dorado.

-Sacalas del horno y dejalas reposar un par de minutos antes de servir, así el relleno se asienta y no quema. Podés decorarlas con un poco de perejil o cebollino picado. Si te sobra relleno, guardalo en la heladera y calentalo después con un chorrito de leche para que vuelva a quedar cremoso.

 

 


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