Hay sabores que nos transportan directo a la infancia y el postre almendrado es uno de ellos. Cremoso por dentro y bien crocante por fuera, este clásico tiene una versión casera que es mucho más simple de hacer de lo que imaginás. ¡Probalo!
Ingredientes:
Para la crema:
6 yemas de huevo
200 gramos de azúcar
80 mililitros de agua
1 cucharada de esencia de vainilla
300 mililitros de crema de leche para batir
Para el crocante de almendras:
150 gramos de almendras
100 gramos de azúcar
Preparación:
1- Colocar el azúcar y el agua en una olla y llevar a fuego medio. Cuando el almíbar empiece a burbujear de forma más pesada y cueste romper las burbujas, retirar del fuego.
2- Batir las yemas en un bowl y, sin dejar de batir, incorporar el almíbar caliente en forma de hilo. Seguir mezclando hasta obtener una crema espesa, lisa y brillante.
3- Sumar la crema de leche previamente batida a medio punto y la esencia de vainilla. Integrar con movimientos envolventes para no perder aire.
4- Humedecer un molde y forrarlo con papel film. Volcar la preparación, emparejar la superficie y llevar al freezer durante al menos 24 horas.
5- Para hacer el crocante, colocar el azúcar en una sartén a fuego medio hasta formar un caramelo claro. Cuando empiece a tomar color, agregar las almendras y mezclar rápidamente.
6- Volcar la preparación sobre una plancha de silicona o papel manteca. Dejar enfriar por completo y luego picar las almendras en trozos pequeños.
7- Retirar el postre del freezer, desmoldar y cubrir la superficie y los laterales con el crocante de almendras, presionando bien. Llevar nuevamente al frío por una hora más antes de servir.