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Misterio y conmoción

Hallaron sin vida a Narela Barreto, la joven argentina desaparecida en Los Ángeles

La joven de 27 años había sido vista por última vez el 23 de enero.

Hallaron sin vida a Narela Barreto, la joven argentina desaparecida en Los Ángeles

La muerte de Narela Micaela Barreto, la joven argentina que permanecía desaparecida desde el 23 de enero en la ciudad de Los Ángeles, fue confirmada en las últimas horas y generó una fuerte conmoción entre familiares, amigos y la comunidad argentina en el exterior. El cuerpo fue hallado días después de que se activara una intensa búsqueda y la noticia fue comunicada oficialmente a la familia tras la llegada de su padre a Estados Unidos.

Narela tenía 27 años, era oriunda de Banfield, en el conurbano bonaerense, y desde hacía cerca de dos años residía en territorio estadounidense. Traductora de inglés de formación, había trabajado como mesera y recientemente había iniciado una nueva actividad laboral, cuyos detalles aún no trascendieron. Vivía en un departamento en Los Ángeles y mantenía contacto frecuente con su familia en Argentina.

La alarma se encendió cuando amigas con las que compartía la ciudad advirtieron que no había regresado a su vivienda y que no respondía mensajes ni llamadas. Ante esa situación, dieron aviso inmediato a su entorno familiar, que comenzó a movilizarse de manera desesperada para intentar reconstruir sus últimos movimientos y obtener información concreta sobre su paradero.

En pocas horas, la búsqueda se amplificó a través de redes sociales, donde circularon imágenes de Narela junto a pedidos de ayuda para dar con ella. También se colocaron afiches en distintos puntos del barrio donde residía, en español e inglés, con la intención de sumar testimonios que permitieran avanzar en la investigación.

La familia realizó consultas ante organismos oficiales de Estados Unidos para descartar una eventual detención migratoria. Esa posibilidad fue rápidamente desestimada, ya que la joven tenía su documentación en regla y su situación migratoria era legal. En paralelo, se contrataron investigadores privados para reforzar las tareas de búsqueda, mientras se aguardaba el arribo del padre de Narela al país norteamericano.

Con el correr de los días, la angustia fue creciendo. Allegados expresaron públicamente su preocupación por la falta de avances y por el tiempo transcurrido sin respuestas claras. Según relató una prima de la joven, Narela había sido vista por última vez por un vecino del edificio donde vivía, quien aseguró haberla observado subir a un vehículo solicitado mediante una aplicación de viajes.

Si bien sus amigas dieron aviso formal de la desaparición varios días después, la familia logró confirmar que Narela respondió mensajes hasta el lunes posterior al 23 de enero. El teléfono permaneció encendido hasta el mediodía de ese día y luego se apagó, lo que dificultó aún más la posibilidad de rastrear su ubicación.

Antes de perder contacto, la joven había hablado con su madre y le había dicho que se dirigía a trabajar. Ese fue el último intercambio confirmado. A partir de allí, se intentó acceder a registros de cámaras de seguridad de edificios cercanos para identificar el recorrido realizado y el vehículo en el que se trasladó, una línea de investigación clave para reconstruir las horas previas a su muerte.

La confirmación del hallazgo del cuerpo puso fin a los días de incertidumbre, pero abrió una etapa marcada por el dolor y la necesidad de esclarecer qué ocurrió. La investigación continúa en curso mientras la familia espera respuestas que permitan entender las circunstancias del fallecimiento de la joven argentina en Estados Unidos.


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