Roberto Baldo, otro ciudadano argentino que permanecía detenido en Venezuela, fue liberado en los últimos días luego de haber pasado más de un año privado de su libertad. El hombre había sido arrestado a fines de noviembre de 2024 bajo la acusación de terrorismo, un cargo que le fue atribuido por el régimen chavista y que, según se informó, continúa vigente pese a su excarcelación.
La liberación se concretó días atrás, aunque la noticia tomó estado público recién en las últimas horas. Baldo se suma así a una serie de excarcelaciones recientes de ciudadanos argentinos en el país caribeño, entre ellas la de Gustavo Rivara. Sin embargo, la situación dista de estar completamente resuelta: aún permanecen detenidos el gendarme Nahuel Gallo y el abogado Germán Giliani, también bajo acusaciones vinculadas a la seguridad del Estado venezolano.
Baldo había sido detenido el 29 de noviembre de 2024 junto a su esposa, Montserrat Espinosa Irbern, en un operativo llevado adelante por presuntos agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Ambos son propietarios de una pizzería ubicada en una zona residencial de Caracas, lugar donde se habría originado el hecho que derivó en su arresto.
Durante varios días posteriores a la detención, la pareja permaneció desaparecida. Sus familiares no lograban obtener información oficial sobre su paradero ni sobre los motivos concretos del procedimiento, lo que generó una fuerte preocupación y denuncias por detención arbitraria. Recién el 2 de diciembre de ese año, Baldo y su esposa fueron formalmente imputados por el delito de terrorismo.
Según trascendió, la causa estaría vinculada con un sobre que fue dejado en el local gastronómico de la pareja y que debía ser entregado por un mensajero en la embajada argentina. Ese episodio habría sido interpretado por las autoridades venezolanas como un hecho de gravedad, aunque nunca se brindaron precisiones públicas sobre el contenido del envío ni sobre las pruebas que sustentarían la acusación.
Baldo, que además posee nacionalidad venezolana, fue trasladado al Centro Penitenciario Yare III, ubicado en el estado de Miranda, a aproximadamente una hora de Caracas. Su esposa, en tanto, fue llevada a una sede de la Policía Nacional Bolivariana en el barrio El Valle, dentro de la capital. Ambos permanecieron incomunicados durante largos períodos y bajo un régimen de detención severo.
El penal de Yare III forma parte de un complejo penitenciario que concentra varias cárceles en la localidad de San Francisco de Yare. Sobre esas instalaciones pesan reiteradas denuncias por violaciones a los derechos humanos, condiciones de detención precarias y falta de garantías procesales, especialmente en causas consideradas sensibles por el gobierno venezolano.
La detención de Baldo se mantuvo en estricta reserva durante más de un mes y recién a mediados de enero de este año comenzó a trascender públicamente. Para entonces, la preocupación por su estado de salud y por la situación judicial ya había escalado, tanto en el entorno familiar como en organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos.
Si bien la liberación representa un alivio para su entorno más cercano, fuentes vinculadas al seguimiento del caso aclararon que la excarcelación no implica el cierre automático del proceso judicial. Los cargos continúan vigentes y la situación legal de Baldo sigue siendo incierta, en un contexto marcado por la discrecionalidad y la falta de información oficial.
El caso vuelve a poner en foco la compleja situación de los extranjeros detenidos en Venezuela y las dificultades para acceder a garantías básicas en causas de tinte político o vinculadas a supuestos delitos contra la seguridad del Estado. En ese marco, la liberación de Baldo se suma a una serie de gestiones que, hasta el momento, solo lograron resultados parciales.
Mientras tanto, familiares y allegados de otros argentinos que continúan detenidos mantienen el reclamo por su liberación y por el respeto al debido proceso. La situación sigue siendo seguida de cerca, con expectativa pero también con cautela, ante un escenario que permanece abierto y sin definiciones claras a corto plazo.