El fenómeno climático El Niño podría alcanzar una intensidad histórica durante 2026, con un 75% de probabilidad de llegar a niveles excepcionales. El escenario genera preocupación por sus posibles efectos sobre la producción agropecuaria, las rutas rurales y la economía argentina.
Las proyecciones advierten sobre una posible intensificación de las lluvias, especialmente en el norte del país, donde este fenómeno suele generar precipitaciones superiores a los valores habituales. Sin embargo, el impacto dependerá de la distribución del agua, las condiciones del suelo y el momento del ciclo productivo.
Si bien las lluvias pueden beneficiar a determinados cultivos al mejorar la disponibilidad de humedad, los excesos representan un riesgo para el sector. Las inundaciones, las dificultades para ingresar a los campos y los daños en caminos e infraestructura podrían complicar las tareas agrícolas y el traslado de granos.
Los antecedentes muestran que los episodios más intensos de El Niño, registrados en los períodos 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, provocaron importantes consecuencias climáticas y económicas en distintas regiones del mundo. También se destacó el evento de 2023-2024.
La magnitud de los daños puede extenderse más allá de la duración del fenómeno. Las pérdidas económicas asociadas a episodios anteriores reflejan el impacto que pueden tener las alteraciones climáticas sobre la actividad productiva y el crecimiento de los países.
En paralelo, distintas provincias argentinas tienen pronosticadas tormentas de variada intensidad, con lluvias abundantes en períodos cortos, actividad eléctrica y posibilidad de granizo.
En la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba se esperan precipitaciones que podrían dejar acumulados de entre 20 y 40 milímetros, con registros superiores en sectores puntuales. Estas condiciones podrían ocasionar anegamientos temporarios y complicaciones en la circulación.
En Mendoza y Neuquén también se prevén tormentas aisladas localmente fuertes, con ráfagas de viento, actividad eléctrica frecuente y ocasional caída de granizo.
Aunque estos pronósticos corresponden a condiciones meteorológicas puntuales, el posible desarrollo de un El Niño extremo mantiene la atención sobre la evolución del clima durante los próximos meses y sus consecuencias para la producción y la infraestructura del país.