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A once años de su muerte

AMIA recordó al fiscal Alberto Nisman y renovó el reclamo de verdad y justicia

La entidad rindió homenaje al ex titular de la UFI AMIA en un acto cargado de memoria y pedidos de esclarecimiento.

AMIA recordó al fiscal Alberto Nisman y renovó el reclamo de verdad y justicia

La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) realizó este lunes un acto de homenaje al fiscal Alberto Nisman al cumplirse once años de su muerte, ocurrida en enero de 2015 en circunstancias que aún permanecen bajo investigación judicial. El encuentro volvió a poner en el centro de la escena el reclamo de verdad y justicia, tanto por el fallecimiento del fiscal como por el atentado terrorista contra la sede de la mutual judía perpetrado en 1994.

La ceremonia se llevó a cabo en la plaza seca del edificio de la calle Pasteur 633 y reunió a autoridades comunitarias, representantes diplomáticos, referentes del ámbito judicial y familiares de Nisman. El acto estuvo encabezado por el secretario general de la AMIA, Mario Sobol, y contó con palabras del presidente de la institución, Osvaldo Armoza, y de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del fiscal y madre de sus dos hijas.

También participaron el embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela; el presidente de la DAIA, Mauro Berenstein; y Sara Garfunkel, madre del fiscal fallecido, entre otros asistentes. Antes de los discursos, las autoridades encendieron una vela en memoria de Nisman y se realizó una plegaria a cargo del jazán Alberto Dayan, en un clima de recogimiento y respeto.

Durante su intervención, Arroyo Salgado volvió a insistir en la necesidad de sostener el reclamo de justicia y destacó los avances legales que, según remarcó, permiten mantener vigente la búsqueda de responsabilidades en la causa AMIA. “Debemos seguir alzando la voz, porque la verdad y la justicia siempre llegan”, afirmó, al tiempo que recordó la implementación del juicio oral en ausencia como una herramienta clave para avanzar contra los acusados de haber planificado el atentado.

La jueza subrayó que ese mecanismo habilita a juzgar a los ciudadanos iraníes señalados por Nisman en su investigación, una línea de trabajo que el fiscal sostuvo desde mediados de la década del 2000 y que marcó el eje central de su labor al frente de la Unidad Fiscal AMIA.

A su turno, Armoza remarcó que la Justicia argentina determinó que la muerte de Nisman fue un homicidio directamente vinculado con su tarea como fiscal especial del caso AMIA. En ese sentido, sostuvo que no puede haber una democracia sólida sin verdad ni justicia, y advirtió sobre la gravedad institucional que implica la falta de resolución en hechos que marcaron de manera profunda la historia reciente del país.

“Reafirmamos que no hay paz posible sin justicia, ni futuro sostenible si el Estado no responde frente a los crímenes más graves”, expresó el presidente de la AMIA, al renovar el pedido de esclarecimiento tanto por el atentado terrorista como por la muerte del fiscal. El mensaje también incluyó un recuerdo a las víctimas del ataque a la AMIA y del atentado contra la Embajada de Israel.

Alberto Nisman estuvo al frente de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado a la AMIA desde 2004 hasta su fallecimiento. Durante esos años, encabezó una causa compleja, atravesada por tensiones políticas, acusaciones cruzadas y escasos avances judiciales concretos. El ataque del 18 de julio de 1994 dejó un saldo de 85 personas asesinadas y más de 300 heridas, convirtiéndose en el mayor atentado terrorista de la historia argentina.

En los últimos años de su gestión, el fiscal fue objeto de críticas por presuntas irregularidades en la investigación y por su vínculo con sectores de los servicios de inteligencia. Sin embargo, su figura adquirió una fuerte centralidad política tras la denuncia que presentó pocos días antes de morir contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ex canciller Héctor Timerman y otros funcionarios del gobierno nacional.

En esa presentación judicial, Nisman acusó al Poder Ejecutivo de haber impulsado el memorándum de entendimiento con Irán con el objetivo de encubrir a los sospechosos del atentado, a cambio de beneficios comerciales y geopolíticos. Según su hipótesis, ese acuerdo buscaba desviar la investigación y levantar las alertas rojas de Interpol contra los ciudadanos iraníes imputados.

Esa acusación fue posteriormente desmentida por las autoridades de Interpol, que aseguraron que nunca existió un pedido formal para anular las notificaciones internacionales. Aun así, la denuncia de Nisman profundizó la grieta política y dejó al fiscal en el centro de una fuerte disputa de poder.

La noche previa a su exposición en el Congreso, a la que había sido invitado para ampliar los detalles de la denuncia, Nisman fue hallado muerto en el departamento de Puerto Madero donde se encontraba trabajando. Desde entonces, la causa por su muerte transitó distintos vaivenes judiciales y dio lugar a hipótesis contrapuestas que van desde el suicidio hasta el homicidio.

A once años del hecho, la falta de una resolución definitiva sigue alimentando el debate público y la desconfianza social. Para la AMIA, la familia del fiscal y sectores del Poder Judicial, la muerte de Nisman está directamente relacionada con su labor y con la denuncia que había impulsado, una convicción que volvió a expresarse con fuerza en el homenaje realizado este lunes.

El recuerdo del fiscal, su rol en la causa AMIA y el reclamo persistente de justicia volvieron así a ocupar un lugar central, en una historia que aún permanece abierta y que continúa interpelando a la sociedad argentina.


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