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LA ARGENTINA QUE DUELE

"Cuando la mortalidad infantil, toca la puerta de la Casa Rosada"

En una nueva columna de opinión, el exdiputado Pablo Kosiner expresa su preocupación sobre la situación de crisis que atraviesa el país y que duele a muchos.

"Cuando la mortalidad infantil, toca la puerta de la Casa Rosada"

Por: Pablo Kosiner (*)

Los lamentables casos de mortalidad infantil, fundamentalmente los ocurridos en el Norte Grande Argentino (NOA y NEA), son tomado por parte de la política argentina y por muchos medios de comunicación nacional como escenarios penosos sobre los cuales se montan escenografías dramáticas acompañadas por imágenes que grafican la cruda realidad de la postergación y la falta de desarrollo. Pero, la atención a esta realidad dura lo justo y necesario hasta que alguna circunstancia vinculada a la puja del poder exige su desplazamiento o bien hasta que alguna noticia que garantice más impacto o rating obligue a que este drama social abra paso a… “otro tema”.

Ejemplos sobre ello tenemos varios y en diferentes gobiernos, anuncios y coberturas vinculadas a un tren sanitario frente a casos de mortalidad infantil en la provincia de Tucumán, las puestas en escena de diferentes gobiernos cada vez que se conocen casos de fallecimientos de niños o niñas de la comunidad Quom en el Chaco, o bien los discursos indignados y afligidos de los poderes centrales frente a cada muerte en la comunidad wichi, que originan visitas, coberturas, caras de aflicción, compromisos de “Pobreza Cero” o  “mesas del hambre” con base en plena “city porteña”.

Pero hoy el drama tocó a la puerta del lugar más emblemático del poder en la Argentina. Una beba de tres meses que junto a sus padres se encontraban en situación de calle falleció hace unos días a metros de la Casa Rosada. Pareciera dolorosamente que hasta el fantasma de la mortalidad infantil dijo: “Dios esta en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, entonces allá vamos. Aunque en realidad ya estaba allí hace tiempo. Solo le hacía falta gritar.

Ahora bien, frente a esto, la reacción de gran parte de la política nacional y de la mayoría de los comunicadores, curiosamente no es la misma. El abordaje de esta situación es en muchos casos desde la órbita de una “noticia policial” y no desde un “drama social” como sí lo es cuando estos hechos ocurren en el “interior profundo” como les gusta definir a alguno y que a veces da la sensación de estar definiendo otro país.

Y sí, este drama doloroso de la mortalidad infantil ocurre en toda la Argentina, incluso diez cuadras a la redonda del centro económico y político más poderoso de nuestro país. No debería hacer falta que, padres desesperados busquen ayuda en la guardia de la Casa de Gobierno. Con solo caminar esas calles de día y de noche se verán cientos de hombres, mujeres, niños y niñas tirados en condiciones deplorables.

Entonces ahora lo tiene frente a sus propias narices. Más allá de los malos, regulares o buenos gobiernos locales o los esfuerzos presupuestarios provinciales, la mortalidad de niños y niñas vulnerables seguirá siendo una realidad hasta que no se cambie el criterio con que se definen la prioridad en la asignación de recursos y definición de inversiones públicas en Argentina. Hay que dejar de gobernar con el padrón electoral en la mano y cambiarlo por el mapa de NBI (necesidades básicas insatisfechas). No hay otra opción.

Como cosas del destino, o no, esta dolorosa muerte llegó de la mano del anuncio de los índices de pobreza (INDEC) en Argentina. A fines del año 2022 el 12% de los niños y niñas de entre 0 a 14 años son indigentes, o sea que, viven en hogares cuyos ingresos totales no superan el valor de la canasta básica de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. Y además, el 42,2% de los niños y niñas argentinos son pobres no indigentes, o sea, que aquí el nivel de ingreso se sitúa por debajo del nivel mínimo que permite satisfacer sus necesidades básicas.

Por lo tanto podemos decir para graficar esto que, de cada 100 niñas y niños que viven en todo nuestro territorio, 54 son definitivamente pobres. Sí, más de la mitad. Pero seguramente después de la escalada inflacionaria del primer trimestre del 2023 aún sean más.

El drama toco a la puerta del poder y de los estudios centrales. Visibilizó a los empujones una realidad que a algunos sorprende cuando emerge en las comunidades aborígenes o a miles de kilómetros del obelisco y que obliga a reacciones que duran el tiempo en que se prenden y apagan los flashes y las cámaras. La mortalidad infantil toco a la puerta de la rosada y dijo “acá estoy, hagan algo. Acá estaba, aunque no me quieran ver”

(*) Ex Ministro pcia de Salta. Dip. Nacional mandato cumplido, Abogado.


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