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VIOLENCIA DE GÉNERO

Barrio Castañares: condenaron a un hombre por hostigar, amenazar y violar restricciones contra su expareja

Tiene 43 años y recibió una pena de ocho meses de prisión condicional.

Barrio Castañares: condenaron a un hombre por hostigar, amenazar y violar restricciones contra su expareja

Un hombre de 43 años fue condenado en la ciudad de Salta por ejercer violencia sostenida contra su expareja en barrio Castañares, luego de comprobarse reiterados incumplimientos a medidas judiciales de restricción, amenazas y otros episodios de hostigamiento que se extendieron durante varios meses.

La sentencia fue dictada en una audiencia de juicio abreviado, donde el acusado reconoció su responsabilidad en los hechos investigados. Tras la confesión, la Justicia le impuso una pena de ocho meses de prisión de ejecución condicional, por lo que no irá a la cárcel siempre que cumpla estrictamente las condiciones fijadas por el tribunal.

Además, deberá respetar reglas de conducta durante dos años y someterse a tratamiento obligatorio en un programa especializado para agresores de violencia de género, medida orientada a prevenir nuevos episodios y trabajar sobre conductas violentas.

La causa incluyó delitos de desobediencia judicial en seis oportunidades, violación de domicilio en dos hechos, además de coacción y amenazas. Todo ocurrió en el marco de una relación previa marcada por conflictos y posterior escalada de violencia tras la separación.

La investigación se inició a fines de febrero, cuando la mujer denunció que su expareja incumplía de manera reiterada una orden de prohibición de acercamiento vigente, dispuesta por el fuero especializado en violencia familiar y de género.

Pese a la restricción judicial, el condenado continuó acercándose a la víctima, generando situaciones intimidatorias y persistentes que terminaron con nuevas intervenciones policiales y judiciales.

Entre los hechos acreditados se encuentran ingresos sin autorización a la vivienda de la mujer en al menos dos ocasiones. En esos episodios, además de irrumpir en el domicilio, sustrajo distintos bienes, agravando la situación y profundizando el clima de temor.

La causa también expuso múltiples situaciones de hostigamiento verbal y amenazas directas, incluso dirigidas hacia un hijo menor de edad de la denunciante. Ese dato fue considerado especialmente grave por el contexto de vulnerabilidad y por el impacto emocional que este tipo de conductas genera en todo el grupo familiar.

En Salta, los casos de violencia de género vinculados al incumplimiento de restricciones judiciales representan una preocupación constante. Las medidas de exclusión del hogar o prohibición de acercamiento buscan frenar riesgos inmediatos, pero cuando son desobedecidas requieren respuestas rápidas para proteger a las víctimas.

Especialistas remarcan que la violencia no siempre comienza con agresiones físicas. Muchas veces se manifiesta primero mediante control, amenazas, persecución, hostigamiento constante o invasión de espacios personales, conductas que pueden intensificarse con el tiempo.

Por eso, la denuncia temprana y el seguimiento judicial resultan fundamentales. En este caso, la acumulación de hechos permitió avanzar hacia una condena que reconoce la gravedad del patrón sostenido de violencia ejercido por el acusado.

La pena de ejecución condicional implica que el condenado deberá mantener buena conducta, no cometer nuevos delitos y cumplir cada una de las pautas impuestas. Si incumple esas condiciones, la Justicia puede revocar el beneficio y ordenar el cumplimiento efectivo de la prisión.

El tratamiento en el Programa de Intervención con Agresores de Violencia de Género apunta a trabajar sobre la responsabilidad individual, el reconocimiento del daño causado y la modificación de patrones violentos naturalizados.

Vecinos de barrio Castañares señalaron que muchas situaciones de violencia intrafamiliar permanecen ocultas durante años por miedo, dependencia económica o presión del entorno. Por eso, destacan la importancia de denunciar y acompañar a quienes atraviesan estos contextos.

La sentencia vuelve a poner sobre la mesa una problemática que atraviesa a toda la sociedad y que exige respuestas judiciales firmes, asistencia integral y prevención constante.

En la ciudad de Salta, las denuncias por violencia familiar y de género continúan ocupando un lugar central en el sistema judicial. Cada resolución de este tipo busca no solo sancionar al agresor, sino también enviar una señal clara sobre la necesidad de respetar las medidas de protección y resguardar a las víctimas.


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