Una profunda conmoción sacude a la fuerza de seguridad de la provincia tras el hallazgo sin vida de un suboficial de la Policía de Salta en el macrocentro capitalino. El lamentable hecho fue descubierto durante la tarde del sábado en el interior de una vivienda ubicada sobre la calle Olavarría al 100, lugar al que acudieron de urgencia las unidades de emergencia tras recibir el alerta correspondiente.
Al arribar a la escena, el personal del Sistema de Atención Médica para Emergencias y Catástrofes (SAMEC) confirmó que el efectivo ya no presentaba signos vitales, lo que derivó en la inmediata preservación del perímetro para dar paso a las actuaciones judiciales.
La investigación quedó de manera inmediata bajo la órbita de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, con la intervención directa del fiscal penal Santiago López Soto. Con el objetivo de resguardar cada elemento probatorio en el lugar del hallazgo, el fiscal dispuso la labor técnica de los peritos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), quienes desplegaron un exhaustivo relevamiento científico en el inmueble antes de autorizar el traslado del cadáver hacia las dependencias del Servicio de Tanatología Forense.
Durante la jornada de este domingo se lleva a cabo la autopsia correspondiente sobre el cuerpo del uniformado. Este examen tanatológico resulta un paso determinante dentro del proceso, ya que permitirá establecer de forma fehaciente y con rigor científico la causa exacta del fallecimiento, arrojando luz sobre las circunstancias en las que se produjo el deceso.
Desde el Ministerio Público Fiscal de Salta aclararon los motivos por los cuales el despliegue operativo inicial cobró semejante magnitud. Las diligencias se desarrollan bajo estrictos lineamientos fijados por la Resolución 1284 de la Procuración General de la Provincia. Dicha normativa establece con claridad que ante cualquier escenario de muerte violenta o dudosa, incluso en aquellos casos donde las primeras evidencias sugieran la hipótesis de un suicidio o un evento accidental, la instrucción penal debe iniciarse preventivamente bajo la presunción de un homicidio doloso.
La aplicación rigurosa de este protocolo obliga a los investigadores a agotar todas las medidas de campo, pericias forenses y recolección de evidencia hasta que se pueda descartar de manera fundamentada la participación de terceras personas o la comisión de una conducta delictiva. Por lo tanto, el uso de este estándar normativo no implica que la Fiscalía haya arribado a la conclusión de que existió un crimen, sino que responde a una metodología exigida para blindar el proceso investigativo durante las horas críticas posteriores al hallazgo.
El caso mantiene en vilo tanto a los integrantes de la fuerza provincial como a los vecinos de la zona del macrocentro salteño, quienes se vieron sorprendidos por el despliegue de los móviles policiales y los laboratorios móviles del CIF durante la jornada del sábado. La causa permanece abierta y bajo secreto de sumario a la espera de los informes preliminares de la necropsia, cuyos resultados técnicos serán el eje central para definir el rumbo definitivo de la causa judicial.