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Crisis salarial

La Universidad Nacional de Salta sin clases

La huelga afecta a miles de estudiantes ante un aumento oficial del 3% considerado insuficiente.

La Universidad Nacional de Salta sin clases

La tensión crece en los pasillos de la Universidad Nacional de Salta (UNSa). Docentes e investigadores anunciaron una nueva huelga para este viernes y el martes 22, dejando las aulas vacías y a miles de estudiantes sin cursado. La medida de fuerza, impulsada por ADIUNSa, llega tras un nuevo y estrepitoso fracaso en la mesa paritaria con el Gobierno de la Nación, profundizando la crisis salarial que golpea a las casas de altos estudios públicas.

El detonante de este nuevo paro fue, una vez más, el número sobre la mesa. Nación no se movió del 3% de aumento para el mes de septiembre, una oferta que desde el gremio salteño ven como una falta de respeto ante el feroz golpe al bolsillo que sufren desde hace meses. Según los cálculos sindicales, la pérdida del poder adquisitivo ya superó el 33%, por lo que la brecha entre lo que se ofrece y lo que se necesita para llegar a fin de mes es enorme.

Diego Maita, dirigente de ADIUNSa, fue tajante al respecto y dejó en claro el malestar generalizado en la comunidad universitaria. La sensación es que en Buenos Aires no hay una verdadera voluntad de escuchar. "Es un 3% y listo, tómalo o déjalo", reclaman desde el sector, apuntando a una postura inflexible que vacía de sentido cualquier intento de negociación. La bronca radica no solo en el magro porcentaje, sino en la negativa rotunda a discutir una recomposición real que contemple la inflación acumulada.

El reclamo de fondo va más allá de esta coyuntura y apunta directo al corazón del sistema: el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Los docentes salteños, al igual que sus pares en todo el país, exigen que se respete la normativa vigente y se garantice el presupuesto necesario para el normal funcionamiento de las universidades. Denuncian que el atraso salarial, que ronda el 33,4%, sumado a deudas de meses anteriores, pone en jaque la calidad educativa y el futuro de la investigación científica en la región.

La situación en el campus de Castañares es de incertidumbre y preocupación. Mientras el tira y afloje continúa en despachos porteños, en Salta las clases se suspenden y el calendario académico sufre un nuevo revés. Los estudiantes miran de reojo un conflicto que parece lejos de resolverse, mientras los docentes insisten en que no darán el brazo a torcer hasta que sus demandas sean escuchadas y se alcance una recomposición salarial que dignifique su labor y proteja el pilar de la educación pública.

 


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