Después de más de dos décadas de negociaciones, avances, retrocesos y tensiones políticas, el Mercosur y la Unión Europea sellaron este martes en Paraguay un acuerdo histórico de asociación estratégica que marca un punto de inflexión para ambos bloques. La firma se realizó en Asunción, con la presencia del presidente argentino Javier Milei y varios mandatarios de la región, pero con una ausencia que no pasó desapercibida: la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
La ceremonia oficial tuvo lugar al mediodía en el Teatro San José de Flores, dentro del complejo del Banco Central de Paraguay, ante un auditorio colmado. El clima fue de expectativa y celebración, ya que el acuerdo pone fin a 26 años de negociaciones entre el bloque sudamericano y la Unión Europea, y da origen a la mayor área de libre comercio del planeta, que abarcará a más de 700 millones de personas y cerca de una cuarta parte del Producto Bruto Interno mundial.
El presidente Javier Milei participó como testigo de honor del acto y siguió de cerca cada instancia de la firma, que estuvo a cargo de los cancilleres del Mercosur y de las máximas autoridades de la Unión Europea. Desde el escenario, el mandatario argentino destacó la dimensión histórica del entendimiento y aseguró que se trata del logro “más importante de la historia del Mercosur”, en referencia al largo camino recorrido para llegar a este punto.
La imagen política del día estuvo marcada tanto por las presencias como por las ausencias. Junto a Milei se ubicaron el presidente anfitrión, Santiago Peña, y el mandatario de Uruguay, Yamandú Orsi. Por el lado europeo, firmaron el acuerdo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo Europeo, António Costa. También participaron los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Panamá, José Mulino, países que transitan distintas etapas de acercamiento e integración al bloque regional.
La ausencia de Lula da Silva fue uno de los temas centrales de la jornada. El presidente brasileño había manifestado su intención de firmar el acuerdo semanas atrás, durante la cumbre del Mercosur realizada en Foz de Iguazú, pero las demoras internas dentro de la Unión Europea postergaron la aprobación final. Finalmente, Lula decidió no viajar a Asunción y encabezó un acto propio en Río de Janeiro, una decisión que generó malestar en el gobierno argentino y tensó el clima político regional.
El primero en tomar la palabra fue el presidente paraguayo Santiago Peña, quien ofició de anfitrión y marcó el tono político del acto. Tras saludar a los mandatarios presentes y destacar el esfuerzo colectivo que demandó el acuerdo, envió un mensaje directo al mandatario brasileño. Con tono medido, pero cargado de simbolismo, habló de un “saludo a la distancia” y aseguró que Lula “seguramente nos está siguiendo por televisión”. Más adelante, volvió a mencionarlo al reconocer su rol en el proceso, aunque remarcó que su ausencia dejaba una sensación agridulce.
Durante ese tramo del discurso, Milei escuchó en silencio, sin sumarse a los aplausos que surgieron en algunos pasajes cuando se destacó el liderazgo del presidente brasileño. El gesto no pasó inadvertido y reflejó las diferencias políticas que hoy atraviesan al Mercosur, en un momento clave para su proyección internacional.
Luego fue el turno de Ursula von der Leyen, quien evitó referirse a las controversias políticas y puso el foco en el contenido del acuerdo. La presidenta de la Comisión Europea definió la jornada como un “honor” y afirmó que el pacto envía un mensaje claro al mundo sobre la importancia de la integración, el comercio y la cooperación entre regiones. Subrayó los beneficios económicos para ambos bloques, la necesidad de avanzar en un desarrollo sostenible y destacó los lazos históricos y culturales entre Europa y Sudamérica.
Cuando llegó su momento de hablar, Javier Milei optó por un discurso con fuerte impronta ideológica. Calificó de “queridísimo” al presidente Peña, agradeció el acompañamiento europeo y resaltó especialmente el rol de algunos líderes del Viejo Continente a quienes considera aliados estratégicos. En ese marco, insistió en su visión de un Mercosur más flexible, abierto al mundo y menos atado a esquemas proteccionistas.
“El encierro y el proteccionismo son los máximos responsables del estancamiento, del bajo crecimiento y de la pobreza”, sostuvo Milei, en línea con su postura liberal. Además, instó a los países del bloque a ir “más allá” del acuerdo con la Unión Europea y avanzar en nuevas negociaciones comerciales, tanto bilaterales como multilaterales, con otros actores globales.
El presidente argentino también aprovechó su intervención para ratificar que enviará en los próximos días al Congreso Nacional el proyecto de ley para la ratificación del acuerdo Mercosur-Unión Europea, con el objetivo de que sea tratado durante las sesiones extraordinarias. Ese paso será clave para que el pacto pueda comenzar a aplicarse en la Argentina y genere efectos concretos en la economía.